Escuelapedia.com Historia Juana de Arco

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Juana de Arco

Juana de ArcoJuana de Arco (Joana d’Arc) fue una de las mujeres más fuertes y guerreras que el mundo haya conocido jamás que surgió durante la Edad Media. Nacida en 1412 en el pueblo de Domrémy, Francia, Juana de Arco pertenecía a una familia de campesinos y fue criada para ser una buena esposa aprendiendo debidamente las tareas domésticas de la época. Aparte de eso, no recibió otro tipo de educación y era prácticamente analfabeta.

Después de completar 13 años la joven empezó a escuchar voces sagradas de San Miguel, Santa Catalina y Santa Margarita. La primera orientación hecha por las voces a Joana fue de que la niña debería permanecer virgen para lograr la salvación de su alma. Más tarde, las voces empezaron a entregar asesoría sobre la política, diciendo que deberían coronar al heredero del trono, el príncipe Carlos y salvar a Francia de Inglaterra. Juana fue concebida en el apogeo de la Guerra de los Cien Años, un conflicto que comenzó en 1337 y terminó en 1453. El caso francés fue fundamental tanto en la política como en la economía. La iglesia se debilitó debido a las limitaciones del papado para sobrevivir en medio de la poderosa Iglesia que salió en busca de alianzas.

Con Francia en declive, la Iglesia había optado por aliarse con Inglaterra, que hasta entonces era el más fuerte. Para ella y su familia, este tipo de alianzas significó el comienzo de la tragedia, ya que el feudo era vecino de Lorena donde se localizaba la ciudad de Domrémy. Con esto, la tierra de la familia de Juana de Arco había sido objeto de constantes ataques. En el momento que los borgoñeses tomaron en lugar de Domrémy, en 1428, Juana tenía 16 años de edad.

Campaña militar

Con los consejos de las voces santas en la cabeza, decidió que iba a coronar al rey. Ella consideraba que la paz sólo era posible con una Francia fuerte y que eso solamente podría ser posible si el heredero era coronado en la catedral de Notre-Dame Reims, según la tradición. Decidida, Juaana de Arco convenció al padrino, un soldado retirado, a acompañada hasta la ciudad de Vaucouleurs. Ella tenía el objetivo de persuadir al noble Roberto de Baudricourt, jefe militar y señor local, para conceder un ejército. En el primer encuentro, Roberto terminó impresionado con la fuerza y coraje de la joven, pero no cedió el ejército de inmediato. En espera a una respuesta favorable, Joana continuó vagando por la ciudad. En ese tiempo llegó a convencer a muchos soldados a través de conversaciones.

Al enterarse de que más y más soldados juraron lealtad a Juana, Baudricourt no tenía otra opción. D’Arc salió del castillo de Chinon, sede de Carlos, junto con el duque de Anjou, con los caballeros que había convencido y los soldados que Baudricourt finalmente le concedió. Al llegar a Chinon, Carlos había sido informado sobre la joven campesina, probablemente loca, que decía oír voces sagradas. Manteniéndose con recelo, se mantuvo dos días recluido discutiendo con la corte si debería o no recibirlo, discutiendo con el tribunal si desea o no recibir. Finalmente Juan convenció a Carlos que estaba allí con un propósito y que era digna de ser recibido por él. Con todo, Carlos armó a la bendecida Juana en su marcha hacia Orleans. A pesar de estar en inferioridad numérica, los franceses se basaron en la fuerza, el coraje y la perseverancia. La batalla duró varios días y terminó con la retirada de los británicos.

En mayo de 1429, Francia ganó su primera gran victoria militar. Juana de Arco estaba lista para su misión para coronar a Carlos, por lo que en julio de 1429, Carlos recibió la corona del rey en la catedral de Notre-Dame de Reims. Con ello, Juana no había llegado únicamente a su meta final, sino que ganó grandes ambiciones militares. Se marchó a París con el fin de expulsar a los británicos que invadieron el país, donde fue derrotada y sus soldados se retiraron. En esta situación, Juana de Arco fue capturada y llevada a la fortaleza de Beaulieu y, poco después, en el castillo de Beaurevoir. Juana trató de huir de ambas encarcelaciones con poco éxito terminando siendo vendida por borgoñeses a los ingleses por 10.000 libras.

En 1430, fue llevada a juicio en la corte Inglesa, encabezada por el obispo de Beauvais, Pierre Cauchon. Todos los cargos fueron de una orden religiosa que la acusaron de brujas, hereje, idólatra, entre otras condenas. El martirio que duró seis meses terminó con la hoguera siendo quemada en vida. Cumplida la condena, Juana fue quemada a los 19 años de edad poniendo fin a la historia de la heroína francesa.

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