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Socialismo y cristianismo

Socialismo y cristianismoEn el siglo XIX, el desarrollo de la ideología socialista se había consolidado como un medio para el pensamiento político de los movimientos laborales diferentes. Las revoluciones y las protestas posicionaban a los trabajadores como personajes con una visión política contraria al sistema capitalista. De este modo, el ideal de la lucha de clases ya no fue una simple interpretación de los hechos.

Conscientes de todas estas transformaciones, los líderes de la Iglesia Católica decidieron reunirse para discutir estos temas envolviendo a la burguesía y el proletariado. Al mismo tiempo, hay que señalar que esta misma preocupación se relacionó con el contenido ideológico de muchos movimientos que exigían explícitamente el fin de las manifestaciones religiosas. La idea de las creencias religiosas era un tema preocupante para varios clérigos.

En el año 1891, el Papa León XIII publicó la encíclica Rerum Novarum. Según este documento, el Papa expresa oposición a la lucha entre clases defendida por la doctrina marxista. En su lugar, el líder máximo de la Santa Sede ponía a la religión como un instrumento capaz de moderar las desigualdades en el mundo. Por lo tanto, el amor moral y cristiano de los empleados y los empleadores podría ser el punto básico para que la justicia social sucediera de manera lenta.

Con el tiempo, muchos cristianos fortalecieron su preocupación por los problemas de orden político y social. Entrando en el siglo XX, la participación de la Iglesia con estos temas se profundizó cuando el Concilio Vaticano II (1962 – 1965) reafirmó el papel político y social para ser ejercido por los cristianos. Al mismo tiempo, el movimiento conocido como Teología de la Liberación dio lugar a que muchos clérigos y fieles realizasen proyectos sociales y organizasen discusiones políticas dentro de las parroquias.

En la actualidad, muchos de los representantes más conservadores de la Iglesia sostienen que la participación de los católicos debe limitarse a los asuntos espirituales. Al mismo tiempo, también vemos que el comportamiento religioso muy contemporánea vino a alterar la relación entre fe y política. Hoy en día, la búsqueda de bienestar material inmediato y el ideal de la salvación individual ha contribuido a que la Iglesia politizada pierda su espacio.

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