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Características de los castillos medievales

Castillos medievales
Durante la Edad Media (siglos V a XV), Europa ha presenciado la construcción de miles de castillos. En este momento de la historia, las guerras eran muy comunes. Pronto, los señores feudales, reyes y otros nobles se preocuparon con la protección de su residencia, bienes y familiares.

Primeros castillos de madera

Durante los primeros siglos de la Edad Media (hasta el siglo XI, aproximadamente), los castillos fueron construidos de madera extraída de la región de la selva. Su interior fue rústico y carecía de lujo y confort.

Castillos de piedra

En el siglo XI, la construcción de la arquitectura de castillos cambió completamente. Fueron construidos de bloques de piedra. Se volvieron, por tanto, mucho más resistentes a los asedios. Estos castillos medievales eran erguidos en regiones altas, pues así quedaba más fácil anticipar la llegada de los enemigos. Un castillo tardaba, en promedio, de dos a siete años en ser construido.

Arquitectura y funciones

Alrededor del castillo medieval, generalmente era abierto un foso llenado de agua. Esta estrategia fue importante para impedir la penetración del enemigo durante una batalla. Los castillos fueron rodeados por muros y torres, donde ocupaban posiciones los arqueros y otros guerreros. El calabozo era otra área importante, pues en él los reyes y señores feudales mantenían presos a los bandidos, marginales o enemigos capturados.

Como el castillo medieval fue construido con la intención principal de protección durante la guerra, otros elementos fueron diseñados y desarrollados para estas edificaciones. Muchos tenían pasajes subterráneos para que, en un momento de la invasión, sus residentes pudieran huir.

El castillo era el refugio de los habitantes del feudo, incluyendo sus campesinos (siervos del señor feudal). En el momento de la invasión enemiga, todos corrían a buscar refugio dentro de las murallas del castillo. El puente levadizo, hecho de madera y hierro, fue el único acceso al castillo y, después de todo, fue erigido para evitar la penetración enemiga con facilidad.

Dentro, el castillo medieval era frío y rústico, al contrario del lujo mostrado en numerosas películas sobre la Edad Media. Las habitaciones eran enormes y abundantes. Generalmente las aguas residuales eran vertidas en un foso.

Una gran parte de estos castillos medievales todavía existen en Europa, pero se transformaron en hoteles, museos o lugares de interés turístico para sus ciudades. En ciudades del interior de Francia, Italia, Alemania, Portugal, España e Inglaterra se pueden encontrar varios ejemplos de estos tipos de construcción antigua.

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