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Cándido (Resumen)

La historia comienza en la provincia de Westfalia, en Alemania. Cándido es un ingenuo joven que vive en el castillo del Barón de Thunder-ten-tronckh, junto a la baronesa, su hijo y su hija hermosa, Cunegunda. El tutor de casa es el sabio doctor Pangloss, especialista en metafísica, y que tiene la firme creencia de que este es el mejor de los mundos posibles, incluso si pasan innumerables desgracias y tragedias.

Un día, Cándido es expulsado del castillo al ser sorprendido por el barón besando a Cunegunda, porque el barón considera a éste indigno de Cunegunda; no es lo suficientemente noble de nacimiento. No sabiendo qué hacer, Cándido se detendrá en la aldea cercana, donde termina siendo reclutado por la fuerza por el ejército de los búlgaros, que estaban en guerra contra los ávaros. Recibe entrenamiento militar bajo golpes, como era costumbre, pero aprende tan rápido que es considerado un prodigio. Ingenuamente, Cándido intenta dar un paseo sin autorización; es considerado un desertor y resulta severamente golpeado. Poco después de ser curado, Cándido participa en una pelea, donde presencia los horrores de la guerra y las atrocidades que los ejércitos de los búlgaros y ávaros hacen a los pueblos cercanos.

Cándido logra escapar a Holanda. Allí, él es maltratado y amenazado por la gente por mendicidad, hasta que conoce a Jacques, un anabaptista que le trata bien, dándole alimento, abrigo y dinero. Poco después, Cándido encuentra a Pangloss, convertido en un mendigo y devastado por la sífilis. Cándido es informado que los búlgaros destruyeron el castillo del barón y mataron a la familia entera, incluyendo a Cunegunda, que fue violada antes de ser asesinada. Cándido está devastado por la noticia. Aun así, Pangloss continúa afirmando que todo lo que pasó es lo mejor, incluso si parece ser horrible y sin sentido. Jaques también da la bienvenida a Pangloss y se ocupa de su enfermedad. Pangloss se recupera rápidamente, perdiendo solamente un oído y un ojo.

Meses más tarde, Cándido, Pangloss y Jacques viajan en barco a Lisboa. Cerca de la ciudad, una terrible tormenta hunde el barco y Jaques se ahoga después de salvar a un marinero de pésima índole que lo deja caer en el mar sin hacer ningún gesto para ayudarlo. Sólo Cándido, Pangloss y el marinero sobrevivirán al naufragio. Tan pronto como llegan a tierra firme, son testigos de un terrible terremoto que destruyó Lisboa. Cándido está seriamente herido, mientras que el marinero sale en busca de algo para saquear. Pangloss insiste con Cándido en que todo lo que pasó es el mejor posible. Su conversación es escuchada por un padre Inquisidor, que considera que ambos son herejes, uno por hablar de una teoría que es una negación del pecado original y el otro por escuchar atentamente tal blasfemia. Ambos son arrestados por la Inquisición al día siguiente. Días más tarde, cuando se hace un público auto de fe para aplacar la ira de Dios, muchas personas son ejecutadas, incluyendo Pangloss, que está colgado, y Cándido, que es azotado y liberado. A pesar del auto de fe, la tierra tiembla todavía más violentamente que antes.

Tras la ceremonia, Cándido es interceptado por un viejo, que trata sus heridas y lo conduce hasta Cunegunda. Ella dice que sobrevivió a la invasión de los búlgaros, a la violación y al intento de asesinato. Después de varias aventuras, Cunegunda se convirtió en la amante de Don Issachar, un poderoso e influyente judío y del Gran Inquisidor de Lisboa. Ambos se visitan en días alternados. Mientras hablan, llega Don Issachar, ya que es de noche de sábado, día en que visita a Cunegunda. Después de una acalorada discusión, Cándido mata al judío. Poco después aparece el Gran Inquisidor, pues ya pasa de la media noche y ahora es domingo, su día con Cunegunda. También es asesinado por Cándido.

Cándido, Cunegunda y la vieja huyen a Cádiz. Allí, Cándido se ofrece como voluntario para luchar contra los jesuitas en Paraguay. Parten hacia Buenos Aires. Cuando llegan, el gobernador Don Fernando d’Ibarra y Figueroa y Mascarenes y Lampourdos y Souza cae en amor con Cunegunda y propone casamiento, sin saber que ella se ha comprometido con Cándido, pues la pareja vio prudente ocultar su relación. Cándido huye al ser avisado por la vieja que llegó al puerto en un barco español trayendo a los perseguidores del asesino del Gran Inquisidor. Cándido y la vieja quedan para atrás, confiantes en su inocencia y en la protección del gobernador.

En compañía de su criado Cacambo, Cándido se adentra en lo profundo del bosque, dispuesto a unirse a los jesuitas. Para su sorpresa, al llegar a la aldea de jesuitas, Cándido descubre que su comandante es hijo del barón y hermano de Cunegunda. El nuevo barón de Thunder-ten-tronck explica que fue dado por muerto, pero logró sobrevivir y, gracias a la acogida que tuvo por los sacerdotes, terminó convirtiéndose en un jesuita y residente en Paraguay. Sin embargo, el encuentro entre los dos es tenso cuando Cándido cuenta que pretende casarse con Cunegunda y el barón le niega el derecho argumentando que no es lo suficientemente noble. Discuten y Cándido le atraviesa con su espada. Cándido se disfraza de jesuita y huye junto a Carambo por el bosque. Ellos son capturados por una tribu de caníbales que se prepara para devorar a Cándido pues juzgan que es un jesuita. Cacambo les convence de que no es jesuita y pide su liberación; ellos deciden liberarlos, reciben favores y los acompañan en seguridad hasta la frontera de sus tierras.

Cacambo convence a Cándido de tratar de regresar a Europa vía Cayena, pero no saben el camino. Terminan perdidos, hambrientos y sedientos y, después de vagar libremente durante mucho tiempo, alcanzan el Reino del Dorado. Son bienvenidos por el pueblo y están muy sorprendidos al ver que las riquezas son tan abundantes que el oro y las piedras preciosas son tratadas como basura. Además, descubre que la gente es justa y amable y se rige de una manera muy humano por un rey. Después de un mes viviendo en El Dorado, Cándido convence a Cacambo a partir, llevando algo de riqueza en el país, y que sería suficiente para solucionar todos sus problemas. Aunque lamenta su decisión, el rey les ayuda, desde la construcción de una máquina que les lleva a las montañas que rodean el país. Cándido y Cacambo parten con 102 ovejas rojas cubiertas de joyas. A lo largo de la jornada, las ovejas se pierden o van muriendo de agotamiento, hasta que restan unas pocas. Finalmente llegan a Surinam, donde Cándido conoce que Cunegunda se convirtió en la amante del gobernador de Buenos Aires. Cándido envía a Cacambo a Buenos Aires con muchos diamantes para comprar la libertad de Cunegunda y llevarla a Venecia, donde planea reunirse con ellos. Cacambo y Cándido se preparan para su viaje a Europa. Un capitán holandés cobra un precio bastante elevado para llevarlo y, en el momento de zarpar, deja a Cándido en el puerto y huye con sus ovejas llenas de joyas. Cándido, indignado busca un juez para quejarse de lo ocurrido, pero el juez lo ignora y todavía le multa por mal comportamiento durante la audiencia.

Disgustado, Cándido logra un pasaje a Burdeos en un barco francés y decide tomar como compañero de viaje una persona que haya tenido todavía más sufrimientos que él. Después de oir las quejas y penurias de muchos candidatos, Cándido elige a Martín, un sabio pesimista, y parte con él hacia Francia.

Durante el viaje, discuten sobre filosofía y contemplan un combate naval entre un barco español y un holandés. El barco holandés se ha hundido, y Cándido recoge una de sus ovejas del mar rojo, porque el barco derrotado era el mismo que él abandono en Surinam.

Al llegar a Francia, Cándido y Martin se dirigieron a París. Cándido se enferma y está rodeado de escamas. Pierde un montón de dinero en el juego y con varios jugadores. Cansado de Francia, Cándido y Martin siguen hacia Inglaterra, donde fue testigo de la ejecución de un almirante que había matado a mucha gente en una pelea. Disgustado, Cándido ni siquiera desembarca, y sigue sin demora hacia Venecia.

En Venecia, no encuentran señal de Cacambo. Martin dice que ciertamente traicionó a Cándido, pues tenía muchas riquezas. Cándido no puedo creerlo. Por unos días, ellos saben mejor de las vidas de los venecianos. Finalmente, Cándido encuentra a Cacambo en una posada. Dijo que le dio dos millones al gobernador de Buenos Aires y liberó a Cunegunda y la vieja, pero fueron atacados por piratas y convertidos en esclavos. Cacambo ahora es esclavo del ex-sultán de los turcos, que estaba en Venecia para el Carnaval, y la vieja y Cunegunda estaban en Constantinopla donde servían como esclavas de un antiguo príncipe de Transilvania, siendo que Cunegunda había quedado horriblemente fea. Cándido dice que es fiel y pretende desposar a Cunegunda incluso volviéndose tan fea. Ellos convencen al capitán de los turocs que lleve a Cacambo y su amo de vuelta a Constantinopla y tomarlos como pasajeros.

Durante el viaje, Cándido encuentra a Pangloss y el barón, hermano de Cunegunda, remando como prisioneros. Al llegar a Constantinopla, Cándido rescata a Cacambo, y el barón y Pangloss convence al capitán e llevarlos directamente a la Propontis, donde vivía Cunegunda. Mientras tanto, el barón y Pangloss cuentan sus andanzas. Después de todo, Pangloss insiste en que todo lo que pasó es lo mejor posible.

Finalmente, encontraron a la vieja y Cunegunda. Cándido las rescata, y a pesar de la apariencia repulsiva de Cunegunda, él mantiene su palabra y decide casarse con ella. El barón nuevamente prohíbe el matrimonio. El grupo decide librarse del desagradable barón, devolviéndolo al lugar donde había sido rescatado. Finalmente, Cándido y Cunegunda se casarán.

Todos se establecen en una pequeña granja. La vida no es fácil, y todo está satisfecho después de algún tiempo. Después de muchos debates filosóficos entre Martin y Cándido y el tutor Pangloss, Cándido declara que la única manera de ser feliz y alejarse de los problemas y frustraciones es dejar de filosofar y seguir cultivando en su jardín.

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