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Papiro

Papiro
El papiro, conocido desde cuarenta siglos antes de la era cristiana, es sin duda el producto más famoso que se obtiene de la planta homónima (nombre científico Cyperus papyrus). Su uso en el antiguo Egipto se explica principalmente por su abundancia, pues se adaptó perfectamente a las orillas del Nilo. La fama del papiro es más que merecida, porque el que le dio a la humanidad un instrumento importante de su progreso, el papel. Antes de eso, trabajó en la fabricación de barcos, confección de lámparas de aceite, esteras, cestas, cuerdas, cables resistentes, gruesos tejidos, sandalias y otros objetos cotidianos.

De todos los materiales de apoyo para la escritura en la antigüedad, el papiro fue sin duda el más práctico, por ser flexible y ligero. Su inconveniente era la fragilidad, pues era poco resistente a la humedad y fácilmente quemado. El ejemplar más antiguo que se conoce fue encontrado en Saqqara, en la mastaba de un noble de la primera dinastía (2920 a 2770 a.C.), llamado Hemaka, pero está en blanco. El más antiguo ejemplar escritor que se conoce es del final de la primera dinastía, formado por fragmentos de libros de cuentas de un templo de Abusir, escrito en egipcio hierático.

En el momento de la segunda dinastía (2770-2649 a.C.), el papiro era común en apoyo de la escritura, siendo posteriormente adoptado por los griegos, los romanos, los coptos, los bizantinos, los árabes y los sirios. Gran parte de la literatura griega y latina vino a nosotros en forma de papiro que se siguió utilizando hasta la Edad Media donde sería gradualmente sustituido por el pergamino.

En el antiguo Egipto, el papiro se produce a partir del tallo de la planta, cortado en trozos de hasta 48 centímetros. En ellos se hacían incisiones para eliminar la piel verde y permitir la separación de las películas, de hojas muy delgadas, manipuladas con cuidado para no romperse. Estas se extendían en una tabla inclinada sobre agua que quedaba mojada constantemente. Una primera capa de tiras era alineada horizontalmente y, sobre esta, una segunda capa se alineaba, en posición vertical, formando un entramado. La propia agua del Nilo, y el aplastamiento de las fibras a martillo activaban la goma natural presente en la planta, lo que unía las tiras. Después de compactadas, batidas y pulidas con piedra pómez, el conjunto quedaba suave y lo suficientemente pulido para recibir la escritura.

Las hojas terminadas medían hasta 48 pulgadas de largo por 43 pulgadas de ancho. Las piezas eran pegadas entre sí, formando grandes rollos, que tenía varillas de madera o marfil en sus extremos formando un volumen (lo equivalente a un libro entero en la antigüedad). El papiro en rollo, producto de bastante resistencia, era uno de los bienes de exportación del Egipto antiguo y fue, sin lugar a dudas, uno de los mayores legados de la época faraónica a la civilización haciendo posible la transmisión de conocimientos de múltiples culturas y pueblos.

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