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Organismos Genéticamente Modificados

Organismos Geneticamente Modificados

Hay un gran debate sobre la producción y comercialización de alimentos transgénicos. ¿Sabes por qué este tema es tan controvertido?

Entendamos primer la definición de Organismos Genéticamente Modificados u OGM. Estos productos son aquellos organismos que adquirieron, por el uso de técnicas modernas de ingeniería genética, características de otro organismo, algunas veces bastante diferente desde el punto de vista evolutivo.

Por ejemplo, si queremos aislar los genes que determinan el color de la cáscara de la manzana y los pusiéramos en un plátano, tendríamos un plátano que al madurar no sería amarillo, sino rojo. Así, este plátano rojo pasaría a ser considerado un alimento transgénico.

Los transgénicos no surgieron solo por mera curiosidad científica, sino principalmente por la necesidad de aumentar la producción de alimentos. Una planta con mayor contenido de nutrientes podría satisfacer el hambre y traer beneficios para la salud. Además de eso, es posible aumentar la productividad agrícola sin aumentar la zona cultivada, lo que, evidentemente, aumentaría el beneficio de los productores, sin afectar a las áreas de preservación ambiental.

La primera planta transgénica fue obtenida en 1983, mediante la incorporación de un ADN de bacteria. Ya en 1992 se obtuvo un tomate transgénico con deterioro tardío que, en 1994, comenzó a ser comercializado en los Estados Unidos, allanando el camino para la soja resistente a herbicidas, maíz, papas y otras posibilidades. No hay duda de que estas técnicas están aquí para quedarse, a pesar de que desde el principio ha habido una gran controversia sobre su uso.

En años posteriores se ha establecido una legislación que establecía nuevas normas de seguridad y mecanismos de fiscalización de las actividades biotecnológicas que implican transgénicos y sus derivados. Estos organismos están compuestos por un grupo multidisciplinar de científicos que ofrece apoyo técnico en el establecimiento de normas de seguridad y opiniones referentes a la protección de la salud humana, de los organismos vivos y del medio ambiente, para actividades que envuelven la construcción, experimentación, cultivo, manipulación, transporte, comercialización, consumo, almacenamiento, liberación y desecho de transgénicos y derivados.

Muchos investigadores, científicos y ecologistas señalan los riesgos derivados de la producción y consumo de alimentos transgénicos que van mucho más allá de los aspectos nutricionales de la seguridad alimentaria.

Desde el punto de vista ecológico, por ejemplo, puede ocurrir la eliminación de insectos y microorganismos en el ecosistema debido a la exposición a sustancias tóxicas, la contaminación de los cultivos convencionales, la generación de insectos y malas hierbas resistentes a los herbicidas e insecticidas, la contaminación genética de la biodiversidad y la contaminación de suelos y aguas subterráneas, entre otros posibles resultados.

También se teme que el cultivo y el consumo de cultivos modificados genéticamente traigan riesgos para la salud humana y animal, como la aparición de alergias, y no siendo posible controlar una de esas consecuencias negativas, una vez que los transgénicos son formas vivas que pueden sufrir mutaciones y multiplicarse en el medio ambiente.

Desde el punto de vista económico, la introducción de genes capaces de hacer unas semillas estériles de segunda generación, puede hacer que los productores sean totalmente dependientes de los productores de estas semillas. Por otra parte, existe el temor de que se produzca una menor productividad de los cultivos convencionales, lo que daría lugar a la exclusión de los pequeños agricultores que no podrían permitirse comprar semillas transgénicas a precios accesibles.

El oligopolio del mercado de semillas, que permite a las grandes empresas tener el control del precio final de los productos, llevaría al aumento de los precios, teniendo en vista la vulnerabilidad de los mecanismos estatales de control de producción y productos agrícolas. Todavía son apuntados como posibles riesgos la desnacionalización de investigaciones y la pérdida de mercados consumidores de productos agrícolas por temor a que otros países tengan que consumir alimentos transgénicos.

Es importante seguir de cerca el desarrollo de la investigación científica sobre los efectos de la producción y consumo de organismos genéticamente modificados, ya que la simple advertencia en los sólo indica la presencia o ausencia de alimentos, pero no indica lo que significa para nuestra salud y para el ambiente.

Es probable que gran parte de la controversia en torno a este problema pueda evitarse si la producción y comercialización de transgénicos hubiera esperado a nuevos resultados científicos en curso.

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