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Guerra relámpago

Guerra relampago

El 10 de mayo de 1940, el ejército alemán lanzó una ofensiva contra los Países Bajos y Francia. Combinando diferentes formas de ataque, la denominada «Guerra relámpago» duró desde 1939 hasta 1941 cuando los alemanes derrotaron a las defensas francesas. Berlín, pasó a controlar directamente el norte y el sur, formando un gobierno colaboracionista dirigido por el mariscal Pétain, tras la firma del armisticio franco-alemán en junio de 1940.

En 1939, la Wehrmacht –el ejército alemán –fue el más potente de Europa. La fuerza militar estaba estrechamente vinculada con el Partido Nazi. En sus filas se alistaron muchos extranjeros procedentes de países simpatizantes con la ideología (como los españoles de la División Azul) y de los territorios ocupados (rusos, cosacos y rumanos).

Cinco preceptos aparentemente simples guían a la nueva doctrina de combate alemán, la Blitzkrieg o «Guerra relámpago». La receta militar, que culminó con gran éxito en Polonia, fue la siguiente:

  • La movilidad compensa la desventaja numérica.
  • Los vehículos blindados ofrecen una mayor movilidad en comparación con la caballería.
  • El blindaje de un tanque es más valioso en la defensa que en el ataque.
  • Los tanques deben ser utilizados en grandes racimos (divisiones, batallones, e incluso los ejércitos) distintos de los otros destacamentos en servicio.
  • Dotados de velocidad, fuerza y presencia, los taques deben penetrar en las líneas enemigas para acabar sus comunicaciones.

En su estreno en el campo de batalla, la estrategia terminaría produciendo un daño sin precedentes en la historia militar moderna. Gracias a la Blitzkrieg, el ataque de la Wehrmacht (Fuerzas Armadas Alemanas) en Polonia, fue simplemente abrumador. La campaña afectó a 200.000 polacos –70.000 muertos y 130.000 heridos – y causó bajas por debajo de la expectativa –8.000 muertos y 27.000 heridos . Analistas internacionales preveían un mínimo de dos años de combate, pero la ofensiva duró menos de 30 días.

Para analizar el origen de la victoria, es necesario sumergirse en la derrota. El retroceso en la Gran Guerra y las restricciones impuestas por el Tratado de Versalles en 1919, obligó al comando militar teutónico a cambiar de actitud. Incluso antes de la reapertura de la antigua academia de guerra tedesca, el Kriegsakademie, en 1935, el ejército bajo el mando del general Hans von Seeckt, se había vuelto extremadamente receptivo a las nuevas doctrinas y principios para reconstruir sus bases –una de ellas, la idea de la supremacía de las divisiones blindadas.

Para los británicos, los tanques, se seguían viendo con la función de la caballería de una época pasada, que luchó junto a la infantería en un frente determinado. En cuanto a los nazis, con su nueva generación de oficiales, decidió apostar en los Panzer, flanqueados por el poder aéreo y la guerra subversiva, extrayendo la mayoría de comunicaciones por radio y propiciando avances rápidos y seguros. La táctica tuvo tanto éxito que algunos altos oficiales alemanes, que se alojaron en un castillo en Finkenstein, tuvieron tiempo y tranquilidad para cazar venados en los bosques de la región poco después de la primera semana de la lucha.

La fuerza militaron formuló la teoría revolucionaria de que los tanques deben ser la principal fuerza de ataque, a quien todas las armas deben estar sujetas. Hitler se mostró receptivo a la técnica: además del interés bélico, el Führer vio en los tanques un fuerte apelo propagandístico, ya que las unidades mecanizadas solían impresionar a los civiles en los desfiles militares.

En Polonia, sin embargo, sucedió todo lo contrario: fue el líder alemán quien se impresionó con la potencia de sus apadrinados. En uno de los combates, un regimiento de artillería de Polonia fue interceptado y literalmente aplastado por los Panzers. Hitler, que llegaría al lugar en su tren de Amerika, vio los restos de las armas y se sorprendió cuando le dijeron que el daño fue causado por los tanques. Él pensaba que fuesen bombardeos Stukas los responsables de la escena.

Incluso así, la ofensiva aérea siguió ocupando un papel importante en la estrategia de la Blitzkrieg. Las fuerzas militares eran dependientes del trabajo aéreo para mantenerse por delante de las filas en el territorio enemigo. En la campaña de Polonia, el Luttwaffe fue muy eficaz en la tarea de bombardear los aeropuertos y otras instalaciones militares.

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