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Arte barroco

El Arte Barroco

A finales del siglo XVI, en Italia se produjo una nueva expresión artística, que se oponía al manierismo y las características del Renacimiento. Era un arte menos racional y más espiritual, menos estricto y armonioso y más grotesco y dinámico.

Se puede considerar como una forma de arte emocional y sensual, al mismo tiempo que se caracteriza por la monumentalidad de las dimensiones, opulencia de las formas y exceso de ornamentación en la arquitectura; el juego de palabras y uso de hipérboles, antítesis y metáforas en la literatura; y el uso de contrastes, colores, naturaleza y exploración del espacio en la pintura.

La religión influyó en este movimiento histórico que surge en Italia entre el siglo XVI y el siglo XVIII. Con la Contrarreforma, el hombre barroco se vuelca hacia la Iglesia Católica en clara dualidad con la herencia renacentista.

La grandiosidad se explica por la delicada situación histórica, marcada por la reacción de la Iglesia Católica y el movimiento protestante, mientras avanza el desarrollo del régimen absolutista en las monarquías europeas. Así pues, tenemos un arte comprometido con esta nueva realidad, que sirve como propaganda de sus valores. Es así como se justifica que el Barroco fuese una especie de expresión propagandística de la religión y la aristocracia.

Mientras que en Italia los elementos barrocos presentan un estilo prominente, en los países protestantes los componentes estilísticos son más suavizados o inexistentes, como en Inglaterra.

Escultura barroca

La escultura barroca jugó un papel importante como complemento a la arquitectura, tanto interior como exteriormente. Refuerza la emoción y la grandeza de iglesias y palacios. Se destaca especialmente las obras de Bernini, escultor y arquitecto que dedicó su obra exclusivamente a la proyección de la Iglesia católica en Italia. La característica principal de sus construcciones es el realismo, con la impresión de que están vivos y podía moverse.

Las esculturas de mármol buscan destacar las expresiones faciales y las características individuales, cabellos, músculos, labios, en fin, características que buscan glorificar la religiosidad.

La producción más prolífica se centra en ángeles y arcángeles, santos y vírgenes, dioses paganos y héroes míticos, moviéndose en las aguas de las fuentes y surgiendo de sus nichos en las fachadas, cuando no sostenían una viga o formaban parte de los altares.

Arquitectura barroca

En la arquitectura barroca, la expresión típica son las iglesias construidas en grandes cantidades durante el movimiento de Contrarreforma. Rechazando la simetría del Renacimiento, destaca el dinamismo y la grandeza reforzados por la emotividad conseguida a través de espirales, formas elípticas y elementos trenzados que producen diferentes efectos visuales, tanto en fachadas como interiores.

El techo elevado es elaborado con elementos de escultura y dan una dimensión de infinito; las ventanas permiten la penetración de luz de modo que destaquen las principales esculturas; las columnas transmiten una impresión de poder y de movimiento.

En cuanto a la arquitectura del palacio, estas construcciones barrocas fueron construidas en tres plantas. Los palacios, en lugar de centrarse en un solo bloque cúbico, como el Renacimiento, parecen extenderse sin límites en el paisaje con repetición interminable de columnas y ventanas. El edificio más representativo de esta época es el Palacio de Versalles, la manifestación mesiánica de las ambiciones absolutistas de Luis XIV, el Rey Sol, que pretende con este trabajo magnificar la grandeza de la monarquía.

Pintura barroca

Las obras pictóricas barrocas se han convertido en instrumentos de la Iglesia como un medio de propaganda y acción. Esto no restringe la pintura a temáticas santos y ángeles, sino un conjunto de elementos que definen la grandeza de Dios y de sus creaciones. Los temas preferidos hay que buscarlos en la Biblia y en la mitología grecorromana.

Rubens integra hedonismo y religión de manera majestuosa con sus pinturas alegóricas de las mujeres con curvas y guerreros desnudos.

También es la temporada de retratos sublimes como los de Diego Velázquez, el naturalismo de Caravaggio, la apoteosis de Tiepolo o el drama de Rembrandt.

En resumen, el barroco produjo grandes maestros que, aunque trabajan de acuerdo con fórmulas diferentes y tratando de efectos diferentes, tenían un común denominador: la libertad de la simetría y las composiciones geométricas, a favor de la expresividad y el movimiento.

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