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Le Corbusier

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Fran GarcíaFran García

Le Corbusier

La otra gran aportación al movimiento moderno partió de Francia. Las iniciales expresiones habían pasado más o menos inadvertidas en Francia, Inglaterra y Estados Unidos, sometidos durante las décadas de 1920 y 1930 por el Art Déco, un estilo empleado en edificios públicos y en la mayoría de los rascacielos americanas, como el Empire State Building (1930) de Nueva York. Una excepción fue Charles Édouard Jeanneret, apodado Le Corbusier, un suizo francófono discípulo de Auguste Perret y Peter Behrens establecido en París, cuyas aportaciones a la arquitectura contemporánea le conceden un lugar privilegiado en el ámbito internacional.

1. Primeras obras

A lo largo de la década de 1920, Le Corbusier proyectó una serie de casas unifamiliares para una clientela culta que compartía con el arquitecto la premisa de que la residencia moderna debía ser una machine à habiter (máquina de habitar), como es el caso de la villa Saboye (1928-1930) en Poissy-sur-Seine (Francia). Esta obra muestra los principios de la nueva arquitectura: planta destacado separada del suelo sobre pilotis, planta libre, sin subordinaciones en relación a la estructura, uso de ventanales horizontales por los que penetra rebosante luz y disposición de terrazas ajardinadas que permitan realizar la vida al aire libre. Realiza una serie de propuestas urbanísticas restauradoras que apuntan a la determinación del conflicto de la residencia obrera mediante el enfoque de casas fabricadas en serie y de ciudades organizadas en altura (villas-casas). Entre las construcciones de los diversos equipamientos y servicios, se abren amplios espacios para las vías de circulación y zonas ajardinadas.

2. Obras de madurez

Posteriormente a la Segunda Guerra Mundial, Le Corbusier desarrolló diferentes versiones de la Unidad de habitación (1946-1952), comenzando por el edificio de Marsella. Por así pues, el arquitecto se encontraba estallando todas las probabilidades plásticas del hormigón armado como material de construcción. En lugar de continuar los métodos de cerramiento habituales en los rascacielos, durable en ligeras membranas montadas sobre estructuras invisibles, Le Corbusier hizo de nuevo énfasis en la expresividad de los cerramientos, concibiendo el edificio como un objeto esculpido. Los artistas habían profetizado la relevancia del hormigón, sin embargo su popularización fue lenta debido alobstáculo de dominarlo con precisión. En 1901 el arquitecto y urbanista francés Tony Garnier desarrolló un proyecto de ciudad para Lyon, divulgado como La ciudad industrial (1918), en el que se encontraba dispuesto el uso del hormigón a gran escala. Uno de los precursores en la estallación de las probabilidades estructurales y formales del hormigón armado fue el maestro de Le Corbusier, Auguste Perret, que cuenta con ejemplos admiradas construidos únicamente con este material, como la iglesia de Notre Dame du Raincy (1922-1923) y la restauración del puerto de El Havre tras la Segunda Guerra Mundial.

Le Corbusier igualmente ejerció gran influencia a través de sus escritos, como el libro Hacia una arquitectura (1927), que recoge varios artículos sobre su pensamiento arquitectónico. Realizó audaces proyectos no construidos para el palacio para la Sociedad de Naciones (1927) en Ginebra y el palacio de los Soviets (1931) en Moscú. Sus postulados igualmente se manifestaron en 1925 en el pabellón del Esprit Nouveau para la Exposición de Artes Decorativas de París.

3. Últimas obras

Le Corbusier se adentró sucesivamente en las probabilidades plásticas del hormigón armado, manejado con el propósito de hacer efectos expresivos. De este modo inspiró a otros arquitectos, especialmente ingleses, a trabajar en un estilo que se denominaría brutalismo, un término derivado del francés béton brut (hormigón bruto o visto). A lo largo de la década de 1950, Le Corbusier desarrolló la ciudad de Chandīgarh, la nueva capital del Punjab, en el noroeste de la India. Sus tres grandes edificios gubernamentales, levantados en la plaza del Capitolio, se cuentan entre los ejemplos más dramáticos de la arquitectura del siglo XX. Dos edificios religiosos en Francia terminaron la sorprendente carrera de Le Corbusier: la capilla de peregrinación de Nôtre Dame du Haut (1950-1955) en Ronchamp, en el Alto Saona, y el monasterio dominico de La Tourette (1956-1960), en Eveux (Rhône). La capilla está compuesta por unas expresivas formas curvas que encierran un espacio recogido, matizado por las leves luces que penetran por los cristales coloreados, mientras que el monasterio, recubierto de hormigón visto, contiene espacios complejos para la vida en comunidad, organizados en torno a un patio rectangular.

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