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Tsunami o maremoto

Tsunamis y maremotos

Un tsunami es una onda o una serie de ondas que suceden después de perturbaciones abruptas que mueven verticalmente el agua, como, por ejemplo, un sismo, una actividad volcánica o un desplazamiento fuerte de tierras o hielo debido a algún impacto cerca del mar. Hay quien identifica el término como maremoto, siendo el maremoto un sismo en el fondo del mar, semejante a un sismo en tierra firme y que puede, de hecho, originar un tsunami.

La energía de un tsunami depende de su amplitud y velocidad. Así, cuando la ola se aproxima a tierra, su amplitud (altura de la ola) aumenta a medida que la velocidad disminuye. Los tsunamis pueden ser caracterizados por olas de nueve metros de altura, causando gran destrucción.

Causas

Un tsunami puede ser generado por cualquier perturbación que desplaza una gran masa de agua, como un terremoto (el movimiento dentro de la tierra), un desplazamiento de la tierra, una erupción volcánica o un impacto de un meteorito por ejemplo. Los tsunamis pueden ser generados cada vez que el lecho marino se deforma repentinamente, desplazando verticalmente el cuerpo de agua. Los terremotos tectónicos son un tipo particular de sismo que causa una deformación de la corteza; siempre que los terremotos suceden en regiones submarinas, la masa de agua localizada sobre la zona deformada va a ser apartada de su posición de equilibrio.

Las olas son el resultado de la acción de la gravedad sobre la alteración de la masa de agua.

Los movimientos verticales de la corteza son muy importantes en los límites de las placas tectónicas. Por ejemplo, en el Océano Pacífico existen varios lugares donde placas oceánicas más densas se deslizan sobre las placas continentales menos densas, en un proceso de hundimiento que se conoce como subducción. Estas zonas originan con facilidad un tsunami.

Los deslizamientos de tierra submarinos, que a menudo acompañan a los grandes temblores de tierra, también pueden perturbar la columna de agua cuando grandes volúmenes de sedimentos y roca se desplazan y se redistribuyen en el fondo del mar. Una explosión volcánica bajo el mar puede, del mismo modo, levantar la columna de agua y generar un tsunami.

Grandes deslizamientos e impactos de cuerpos cósmicos pueden alterar el equilibrio de los océanos, transfiriendo su energía hacia el mar. Tsunamis generados por estos mecanismos se disipan más rápidamente que los anteriores, pudiendo afectar de manera menos significativa en las zonas costeras.

Comportamiento

Los tsunamis se comportan de manera muy diferente de las típicas olas de surf. Se propagan a gran velocidad y pueden viajar grandes distancias transoceánicas con poca pérdida de energía. Un tsunami puede causar daños a miles de kilómetros de distancia de su lugar de origen y pueden pasar muchas horas entre su creación y su impacto en la costa, llegando mucho después de la onda sísmica que la originó.

Por lo general, unos diez minutos antes de un tsunami, el mar muestra signos de su movimiento pudiendo superar los 800 metros. Las personas que desconocen el peligro pueden permanecer en la costa, debido a la curiosidad. Sin embargo, los primeros signos pueden ser una seña de advertencia de la llegada de un tsunami. Puede haber diversas olas, con intervalos de 2-45 minutos. Estas características ocurren porque los tsunamis poseen periodos extremadamente largos y también grandes longitudes de onda.

Mientras las olas típicas causadas por el viento –que podemos observar en diversas playas– suceden de forma rítmica cada 10 segundos y longitud de onda de 150 metros, los tsunamis pueden tener periodos del orden de una hora o más, y longitudes que pueden exceder los 100 kilómetros.

En el alto mar las ondas de los tsunamis son difícilmente detectables: su altura no excede algunos metros y es muchas veces inferior a un metro. Viajan a velocidades de avión y descienden después a velocidades moderadas al llegar a la costa. Es sólo cuando llegan a la costa que ellas crecen a alturas gigantescas –generalmente de 5 a 20 metros. En 1883, en la erupción volcánica del Krakatoa, el tsunami se produjo el tsunami más destructor registrado, con una velocidad de 500 km/h y ondas de 40 metros de altura.

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