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Revolución americana

Revolucion Americana
Para la transición del siglo XVIII al siglo XIX, con la caída del Antiguo Régimen, el liberalismo político y económico ofreció la base ideológica para la definitiva superación de los obstáculos que impedían el progreso capitalista. La era de las revoluciones, iniciada con la revuelta de los colonos ingleses de América del Norte contra la respectiva metrópoli fue el resultado de un proceso de maduración de las condiciones que determinarían la lucha final por la independencia.

Como colonias de asentamiento, los establecimientos ingleses de América del Norte ya diferían –por naturaleza propia –del resto de colonias europeas en América una vez que se creó allí una clase de pequeños y medianos propietarios agrícolas cuya forma de subsistencia se vinculaba con los mercados urbanos más próximos.

El desarrollo de algunos centros de comercio marítimo, incluyendo la construcción naval, junto con intensas relaciones establecidas con las Antillas y África –a favor de una burguesía mercantil e incluso un núcleo de burguesía industrial al principio tolerados por la metrópoli –le posibilitaría rápidos progresos a la sombra de las leyes de navegación.

Cuando en el siglo XVIII, por razones coyunturales, Inglaterra decidió apretar las riendas y aplicar de hecho los principios mercantilistas a sus colonias norteamericanas, se vio enfrentada con la oposición de casi todas las clases sociales allí existentes, a excepción de los grandes terratenientes ligados a la agricultura de exportación.

De hecho, salvo raras excepciones, la revuelta fue dirigida por estratos sociales ya dominantes en las colonias, sin reemplazo allí a gran escala de una clase por otra. Los pequeños propietarios agrícolas y los sectores burgueses sólo permanecieron vinculados a ellos por tradición o interés político. Al mismo tiempo, los sectores coloniales dominantes procuraron asegurar su propia retaguardia, bloqueando las reivindicaciones de los elementos más pobres –principalmente en el campo, los sin tierra; postergaron la solución del problema esclavista por tratarse de un asunto crucial para los grandes propietarios cuya adhesión se pretendía asegurar.

Ideológicamente identificada con la burguesía europea de la época, y tal vez aún más con las ideas de la Revolución inglesa del siglo XVII, la Revolución Americana llevó a la formación de una república que pretendía eliminar la autonomía superior a los estados, las antiguas colonias, en beneficio de la autoridad federal. Nada mejor que los debates que presidirán la elaboración de la Constitución Americana en sus aspectos económicos, sociales, políticos e ideológicos. Su carácter revolucionar tal vez pueda ser entendido y aceptado adoptándose una perspectiva más amplia hasta la segunda mitad del siglo XIX con la guerra civil americana.

En el marco general del mundo occidental, podemos decir que la revolución americana representó la toma del poder por la burguesía colonial esencialmente agrícola en sus orígenes, en detrimento, en cambio, de la oligarquía metropolitana, representada por el Parlamento Inglés.

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