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Tartufo (Resumen)

La obra lleva a cabo en Francia, en el siglo XVII.

La familia de Orgón está en pie de guerra porque él y su madre habían caído bajo la influencia de tartufo, un puritano hipócrita y falso, que había sido un vagabundo antes de Orgón comenzar a ayudarlo. Tartufo aparenta ser piadoso y hablar con autoridad divina, y Orgón y su madre no hace nada sin consultar primero con él. Orgón llega a parecer obcecado con Tartufo.

El resto de la familia y sus allegados no se deja engañar por los trucos de Tartufo y lo odian. Los problemas aumentan cuando Orgón anuncia que Tartufo se casará con su hija Mariane, quien ya estaba comprometida a Valère. Mariane está muy molesto con esta noticia y el resto de la familia percibe cómo Tartufo se había insinuado profundamente en aquella casa.

En un esfuerzo por mostrar a Orgón cómo Tartufo es realmente, la familia planea atraerlo hacia una trampa, forzándolo a confesar su deseo por Elmire, la segunda esposa de Orgón. Como hombre piadoso que alega ser, Tartufo jamás podría tener tales sentimientos por la dueña de la casa, y la familia cree que Orgón irá a expulsarlo de la casa si oye tal confesión.

De hecho, Tartufo intenta seducir a Elmire, pero su conversación es interrumpida por Damis, hijo de Elmire, que escuchaba todo escondido. Él no puede soportarlo más y sale de su escondite, denunciando a Tartufo como un ladrón.

Inicialmente, Tartufo queda perplejo, pero luego se recupera muy bien. Cuando llega Orgón, Damis revela lo que ha presenciado, Tartufo usa psicología inversa y confiesa ser el mayor de todos los pecadores, manteniendo su postura de hombre piadoso. Orgón está convencido de que Damis estaba mintiendo Damis y lo expulsa de su casa, por calumniar a un hombre tan bueno. Tartufo realmente consigue persuadir Orgon para permanecer en contacto constante con Elmire, para dar una lección a Damis. Como regalo para Tartufo y para castigar más al resto de la familia, Orgón transfiere todos sus bienes a Tartufo.

Más tarde, Elmire vuelve a la cargar y desafía a Orgón para presenciar un encuentro secreto entre ella y Tartufo. Orgón acepta y decide esconderse debajo de la mesa del comedor grande, confiante en que Elmire está equivocada. Él escucha a Elmire resistiendo a los avances muy directos de Tartufo. Cuando Tartufo se compromete irremediablemente y está peligrosamente cerca de golpear a Elmire, Orgón sale del escondrijo y ordena a Tartufo que abandone su casa.

Pero el astuto Tartufo desea quedarse y finalmente se abre el juego. Además para recordar quién es dueño de la casa, él revela que Orgón le había confiado una caja de cartas incriminatorias, escritas por un amigo. Tartufo ordena a Orgón para salir de la casa, si no quiere ser expuesto y arrestado. Consternada, la familia se reúne para decidir qué hacer, mientras que Tartufo sale.

Algún tiempo después, Tartufo regresa con un oficial de policía a cumplir su orden de deportación. Para su sorpresa, el oficial le da voz de prisión. El rey Louis XV había oído hablar de las injusticias que estaban ocurriendo allí y decidió intervenir a favor de Orgón, restaurando todas sus posesiones y mandando a arrestar al bellaco de Tartufo. La pieza termina con la familia celebrando su buena suerte y que la justicia se había hecho favorable a la verdad.

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