¿Qué obras atribuidas al río Nilo justifican su adoración?

La existencia misma de la civilización egipcia sólo fue posible gracias al río Nilo, porque todo alrededor es desierto. Así, se justifica la frase ‘Egipto es una dádiva del Nilo’ atribuida al historiador griego Herodoto, que vivió durante el siglo V a.C. La explicación de esa expresión es que, desde aquella época, el paisaje de Egipto era dominado por el desierto del Sahara, en el cual la vida humana se hizo bastante difícil por la falta de agua y alimentos, siendo casi imposible mantener una civilización con grandes villas y ciudades en ese ambiente sin el río Nilo.

En este sentido, en medio del desolador paisaje del desierto hay un río largo y estrecho, el río Nilo, con aproximadamente 6.655 kilómetros, el segundo más grande en el mundo – sólo por detrás del río Amazonas. Por lo tanto, el río era esencial para la población del antiguo Egipto como fuente de suministro para el consumo humano, ganado e irrigación de las tierras para la siembra.

Además, el Nilo presentaba inundaciones periódicas que llenaron los márgenes del río, enriqueciendo los suelos con minerales y sedimentos importantes para la producción agrícola, realizada cuando los márgenes se secaban. Esos lugares eran plantados con trigo y cebada, pero también con cebollas, puerros, melones, garbanzos, manzanas, granadas, dátiles, entre otros. El río sirvió también para la práctica de la caza y la pesca.

Por lo tanto, la frase inicial reconoce que este cuerpo de agua era esencial para la aparición y desarrollo de la civilización egipcia, por proporcionar agua y alimentos para el mantenimiento de grandes cantidades de personas, ciudades y pueblos.

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