¿Cómo llegó la peste negra a Europa?

La peste negra fue probablemente originaria de las proximidades de China, contaminando a las poblaciones a lo largo de la Ruta de Seda.

La enfermedad fue propiciada por malos hábitos de higiene, resultando en la propagación de la peste negra en toda Europa durante la Edad Media, íntimamente ligado a la gran proliferación de ratas que estaban ocupando todos los lugares de la ciudad. La aparición de ratas fue dada por la basura arrojada por los cantos de la ciudad, sin una adecuada recolección, proveyendo suficiente alimento para roedores, que eran huéspedes de las pulgas transmisoras de la enfermedad.

En la época, muchas personas atribuyeron la pandemia a causas divinas, suponiendo relacionarse a un castigo de Dios sobre las personas por los pecados que ellas habían cometido. La economía se desestructuró, con muchas personas muriendo las tierras ya no eran adecuadamente cultivadas, promoviendo la decadencia del sistema feudal. Con una reducción drástica de las poblaciones, los siervos vieron incrementadas sus jornadas laborales y reducidos sus beneficios todavía más.

La población creía que era el fin del mundo. Todos intentaron prevenir la enfermedad, pero desconocían la forma en que se adquiría la enfermedad. Otros quedaban orando en busca de la salvación. La gran mayoría, sin embargo, murió. La falta de conocimientos médicos y técnicas de prevención y tratamiento condujeron a ese ineludible final.

El estancamiento de la economía abrió nuevas oportunidades que favorecieron el surgimiento de una sociedad más urbana y abierta al comercio.

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