¿Cómo afecta la globalización a los países subdesarrollados?

Dos billones de personas sobreviven sin agua potable. Nunca en la historia hubo un número tan grande de migraciones y refugiados. El fenómeno de los sin hogar, curiosidad en la primera mitad del siglo XX, hoy es un hecho banal presente en todas las grandes ciudades del mundo. El desempleo es algo convertido en común en las economías estancadas. Al mismo tiempo, es difícil atribuir educación de calidad y erradicar el analfabetismo. La pobreza también aumenta. El fin del siglo XX cerró con 600 millones de pobres más que en 1960; y 1,4 mil millones de personas ganaban menos de 1 dólar al día.

Hay quienes sostienen que la globalización trajo consigo aspectos positivos y habrá quienes no lo consideran. Países de media y baja renta (pertenecientes sobre todo a América Latina, Asia y África) exportan mercancías (commodities en inglés) y sus precios son regulados internacionalmente. Para quienes desean exportar deben ajustarse a los precios establecidos externamente. Ese precio no costea la degradación ambiental ni la del productor, problema que va a resultar en pérdida en su calidad de vida, que es el bien mayor de cada ser humano.

Todo eso es estimulado por el capitalismo, que incentiva el consumismo inmediato no siendo preservado nada para el futuro. Lo que permanece es esa explotación de los países pobres en que quedan los procesos productivos más contaminantes porque no se da una legislación ambiental rigurosa o no se cumple conforme lo estipulado. El propio sistema se adhiere a la globalización a expensas del desarrollo humano y ambiental.

Lo que ha cambiado en los últimos años fueron las innovaciones tecnológicas. Todo lo que hay es sustituido. Y esa sustitución se ha dado en favor de los países desarrollados buscando mantener su influencia, cualquiera que fuera (militar, política, económica, cultural), sobre los otros países subdesarrollados.

Aunque haya diferencias entre los países subdesarrollados, con raras excepciones ellos cambiarán su estatus para país desarrollado. Así, la globalización se contempla como un sistema que mantiene en el poder estáticamente a las mismas figuras internacionales, y ejerciendo su influencia sobre sus países dependientes. A los influidos resta convivir con sus limitaciones entendiendo que su dependencia determinará los límites de riqueza de cada uno de sus territorios.

— 8.773 visualizaciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *