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Quinina

Quinina

La quinina o chinchona es una sustancia alcaloide natural extraída de la corteza de una planta medicinal conocida como Cinchona calisaya, utilizada para complementar el tratamiento de la malaria, eliminando el virus de la enfermedad.

La quinina es generalmente vendida en farmacia bajo la forma de capsulas, sin embargo, también puede ser encontrada en agua tónica en herbolarios.

Qué es la quinina

La quinina sirve para complementar el tratamiento de la malaria y no debe utilizarse para prevenir la enfermedad.

Instrucciones para el uso de la quinina

La quinina debe usarse en forma de cápsula bajo indicación médica y no debe utilizarse para remedios caseros, como tés de hierbas o infusiones, por ejemplo.

Efectos secundarios de la quinina

Los efectos secundarios de la quinina incluyen aumento del ritmo del cardíaco, náuseas, confusión, visión borrosa, mareos, sangrado y problemas en el hígad.

Contraindicaciones de la quinina

La quinina está contraindicada para mujeres embarazadas, así como pacientes con depresión, problemas de coagulación sanguínea o enfermedad hepática.

Además, el uso de la quinina debe evaluarse cuando el paciente toma otros remedios, como cisaprida, heparina, rifamicina o carbamazapina.

Popularmente, la quinina se usa para prevenir calambres musculares, sin embargo, este uso no está científicamente comprobado.

Historia de la quinina

El descubrimiento de la quinina por Occidente se remonta a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, durante la conquista del Imperio Inca por los españoles en la región de Perú. En ese momento, los invasores españoles toman nota de un árbol usado por los indios para curar la fiebre.

Una leyenda dice que un soldado español, sufriendo de un ataque de malaria en la selva, bebió agua de color marrón en un charco donde extractos de la quinina habían caído. Luego se fue a dormir y cuando despertó su fiebre había desaparecido. El soldado creyó que el agua era responsable de la curación y que era una especie de té hecho de tronco y corteza de árboles empapados en agua. Asombrado, difundió la noticia. Otra leyenda cuenta que los indios observaron que animales enfermos bebían agua en los estanques donde había árboles de quinina.

En 1633, un jesuita llamado Calancha describió las propiedades de cura del árbol en la Crónica de San Agustín:

‘Un árbol crece, que ellos llaman de árbol de la fiebre, en la región de Loxa, cuya cáscara tiene color de canela. Cuando es transformada en polvo, juntándose una cantidad de agua equivalente al peso de dos monedas de plata y ofrecida al paciente como bebida, ella cura la fiebre y ha curado milagrosamente en Lima’.

Jesuitas en el Perú comenzaron a usar la corteza del árbol para prevenir y tratar la malaria. En 1645, el sacerdote Bartolomé Tafur tomó algunas muestras para Roma, donde su uso se terminó extendiendo entre los clérigos. En 1654 la corteza peruana fue introducida en Inglaterra.

Quinina en la actualidad

El desarrollo de otros fármacos antimaláricos, tanto de origen sintético como natural, como la cloroquina y la primacrina, ha dado como resultado la disminución del uso farmacológico de la quinina. Sin embargo, sigue siendo el medicamento más eficaz contra la malaria producida por el Plasmodium falciparum (Plasmodium).

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