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Previsión del tiempo

Prevision del tiempo

El pronóstico del tiempo es uno de los campos de estudio de la meteorología (meteorología sinóptica). Para establecer con la mayor exactitud posible como el tiempo se va a comportar en un determinado lugar y en un determinado momento es necesaria una serie de observaciones y estudios previos.

En primer lugar debemos definir lo que es ‘tiempo’ en la meteorología: el tiempo es el estado de la atmósfera en cualquier momento y lugar. El tiempo, por lo tanto, es una combinación de varios factores, como pueden ser las condiciones del aire (humedad, temperatura, presión), los vientos, las nubes y las precipitaciones.

La meteorología sinóptica se basa en la recolección y uso de datos simultáneos (sinópticos) sobre el tiempo en diversas áreas. Esto se debe a que el tiempo no puede basarse en datos recogidos en un solo lugar, porque el ambiente es dinámico y está estrechamente relacionado, lo que causa que un evento en una región determinada interfiera en otro (un ejemplo es el caso de sequía en el Amazonas por un tiempo y fue una de las causas, más tarde de una gran sequía en la región sur del país). Este hecho hace que la meteorología sinóptica se contraste con la meteorología dinámica (que se ocupa del estudio de los movimientos atmosféricos y su evolución en el tiempo).

Pronóstico del tiempo

Pronostico del tiempo

Antiguamente, por ejemplo, cuando no había medios suficientes, marineros o viajeros hicieron el pronóstico basado sólo en la observación de las condiciones de viento, las nubes y el aire dentro del horizonte que podían avistar, lo que hacía que no rara las veces, fueran sorprendidos por tempestades inesperadas provenientes de otras regiones no observadas.

Actualmente meteorólogos usan modelos matemáticos para trazar escenarios calculados en superordenadores, aliados a numerosas imagenes de satélite, para intentar así estimar cómo será el clima.

El problema es que los cálculos utilizados para ensamblar estos modelos están hechos sobre la base de los datos recogidos por los instrumentos en varias estaciones. Los instrumentos pueden fallar y, sin contar ello, puede haber numerosos errores humanos entre la medición realizada en las estaciones y los datos que llegan a los superordenadores. Además, debemos tener en consideración que los datos fueron obtenidos en determinado tiempo. Sin embargo, las actividades atmosféricas no cesan hasta que se termina el cálculo y se pueda predecir cómo será el tiempo. La atmósfera sigue en estado de transformación con que, muchas veces, los modelos son falibles. Por eso, todavía hoy la pericia del meteorólogo es muy importante para juzgar cuales son los modelos apropiados para determinada región o el más correcto para un contexto dado.

La monitorización hecha para recoger los datos que serán usados en los modelos matemáticos se utilizan a partir de instrumentos que miden la presión del aire (barómetro), la humedad relativa del aire (higrómetro), y la velocidad y dirección de los vientos (anemómetro y veleta).

Observando el cielo

Tipos de nubes

Digamos que una persona está acampando en un bosque sin móvil, sin portátil, sin radio, sin tablets, ni nada que pueda facilitar el acceso a información sobre el tiempo. Existen algunas observaciones humanas que permiten estimar la conducta climatológica, no siendo sin embargo un método totalmente fiable –salvo que sea un meteorólogo con una observación muy apurada.

En esta situación podemos observar una formación de nubes. No siempre el cielo con nubes significa que va a haber precipitaciones (lluvia). Existen diversos tipos de nubes con características específicas. Las nubes conocidas como ‘cumulus’ tienen un contorno bien definido, color claro y acostumbra a tener una altura de entre 100 a 1500 metros. El ‘cumulus’ suele quedar sobre tierra durante el día y sobre el agua durante la noche, puede ocasionar lluvia pero en un intervalo de duración relativamente corto.

Bien diferente es el ‘cumulonimbus’, un tipo de nube grande, oscuro y que tiene el formato de un yunque donde la base queda entre 700 y 1500 metros y la parte superior de 24 a 35 kilómetros de altura. Esa supernube conocida como cumulonimbo es señal de tormentas eléctricas y tiempo cerrado.

La nube ‘nimbostratus‘ es una nube baja, que no tiene un esquema muy definido, es oscura y gruesa. Indica lluvia intermitente y un poco intensa. La ‘stratus‘ es también una nube baja, que cuenta con la parte superior uniforme, indica llovizna. Y la ‘allostratus’ que posee capas grises o azuladas dan lugar a una lluvia leve, sin embargo, contínua.

Otros tipos, pero que no producen lluvia, son la ‘allocumulus’ que se parecen con las nubes blancas y que generalmente tienen sombra propia y la ‘cirrus’ que parecen hilos finos, de color blanco, y quedan a 8000 metros de altitud.

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