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Prehistoria americana

Prehistoria americana

Podemos llamar de periodo de la Prehistoria americana a la transición histórica que se dio en el continente americano durante la conquista europea, ya que ningún poblado, excepto los mayas y aztecas, habían prescrito una historia o algún evento relacionado con la historia escrita propiamente dicha. Los distintos grados de evolución cultural de ese periodo de prehistoria americana también llamaron la atención en algunos puntos, así como la directa interferencia climática del planeta.

Prehistoria americana

Tradicionalmente, los estudios sobre la Prehistoria se concentran en el continente africano, asiático y europeo, al igual que aquellas regiones en que aparecieron las primeras formas de homínidos. Sin embargo, América experimentó un periodo que podríamos designar como prehistórico.

Aunque no exista precisión histórica o registros extremadamente confiables acerca del inicio del poblamiento en el periodo prehistórico americano, los arqueólogos, geólogos y otros especialistas creen que sus primeros habitantes comenzaron a surgir en torno al 20.000 al 40.000 a.C. Se trató de una raza de hombres pre- mongoloides (o mongoloides, pues diversos estudios apuntan que la transición evolutiva entre esa misma especie era mínima y de escasa importancia en el desarrollo del hombre) que procedía de una Asia Oriental devastada por terribles tempestades y maremotos.

Sus primeros habitantes fueron inmigrantes con instintos de caza que terminaron en el continente gracias al flujo de los glaciares que hizo que la región de Bering quedase inmersa bajo el mar, facilitando así su desmembramiento. Así, el mar liberó el acceso a una región hasta entonces no descubierta (no explotada o poblada): el continente americano.

¿Quién descubrió América?

Los misterios que rodean el estudio de la Prehistoria aumentan en el caso de América, pues las dificultades para los estudios en esa región son mayores y hay menos sitios (lugares donde se hacen estudios y se recoge material arqueológico) en estudio.

Se admite que el continente americano comenzó a poblarse hace cerca de 40.000 años. Por esa época se habría iniciado el proceso de inmigración humana para América; por tanto, mucho después del poblamiento de África, Europa y Asia. El ser humano solamente habría llegado a América del Sur entre 16 mil y 12 años atrás. Aunque esa sea la hipótesis tradicional, la cuestión todavía es muy discutida, habiendo también controversias al respectó de cómo el ser humano habría llegado aquí.

La teoría más aceptada dice que los individuos se han trasladado desde Asia a América en varias oleadas de migración a través del estrecho de Bering (entre la Siberia asiática y Alaska), durante los últimos tres períodos glaciares (9-14 mil, 25 mil y 40 mil años atrás), ya que en estos momentos debido al bajo nivel del mar, se forma un camino terrestre natural. Sin embargo, algunos investigadores identifican otras rutas migratorias, como las islas Aleutianas, también por pasaje terrestre, o entonces por una precaria navegación iniciada en las islas de Polinesia. Pero ninguna de esas hipótesis puede ser comprobada, como ocurrió con el paso de Bering.

Otros investigadores también suponen que América está habitada por más de 30.000 años – según lo indicado por los vestigios encontrados en Nuevo México, en la caverna de Pendejo, y en Chile. Una vez que la interpretación de esos vestigios continúa en discusión, la comunidad científica no los acepta como evidencias históricas. Así, las teorías sobre las rutas de inmigración y sobre la antigüedad del ser humano en el continente humano tendrán que ser revisadas.

La vida en el continente americano

Podemos identificar en la prehistoria americana al menos dos formas de organización social. Un estilo de vida pre-agrícola, en el que las personas vivían en rebaños y sobrevivían únicamente dedicadas a la caza y la recolección. Y otra organización agrícola, donde el ser humano comienza a cultivar plantas y a domesticar animales.

Los restos de las actividades agrícolas más antiguas de América datan de 7000 hasta 4000 a.C., es decir, indican que ellas se desarrollaron posteriormente a la agricultura de Oriente Próximo. Tales actividades proporcionaron condiciones para el inicio de la sedentarización humana. Sin embargo, solamente después de un largo periodo de desarrollo fue que la agricultura se volvió sistemática y decisiva.

Podemos identificar tres principales focos de producción agrícola típicamente americanos: en la Meso-América (los arqueólogos denominan así a la región formada por México, Guatemala, El Salvador, partes de Honduras, Nicaragua y Costa Rica), con el maíz, frijoles y calabaza; en la región central de los Andes (Perú, Bolivia, parte de Ecuador, Chile y Argentina), con la producción de papa, la calabaza, el frijol y la cría de llamas; y, por último, en el noroeste de América del Sur, con la producción de yuca. El proceso de sedentarización produjo de manera diferente en cada región, con la evolución de formas muy diferentes de la vida social, tales como los Incas, en los Andes, y de la mayoría de las naciones nativas, en Brasil.

También hay que tener en cuenta que gran parte de la población americana vivía en los bosques tropicales y tuvo como fuentes de alimentación fundamentales la caza y la pesca, así como la recolecta de frutas, raíces y otros productos propios de un bosque rico. Esas personas sabían conservar sus alimentos y practicaban la agricultura de subsistencia. A pesar de haber algunos elementos en común en el modo de vida de los varios pueblos que habitaban el bosque, en general ellos tenían costumbres distintas y hablaban diferentes idiomas. Había gran diversidad cultural entre ellos.

En algunas regiones de las Américas, el desarrollo de la agricultura – la producción de excedentes, la jerarquía social, la división del trabajo entre la ciudad y el país – junto con la presión demográfica y la introducción de nuevas tecnologías (producción en las altas montañas y el riego por ejemplo), propiciaron el surgimiento de grandes centros urbanos. A partir de estas bases, se organizaron las civilizaciones precolombinas de los mayas (América Central), aztecas (México) e incas (los Andes).

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