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Pacto Molotov-Ribbentrop

Pacto Molotov-Ribbentrop
El Pacto Molotov-Ribbentrop, también conocido como el Tratado Molotov-Ribbentrop, pacto nazi-soviético, Tratado nazi-soviético, pacto Hitler-Stalin, el Pacto Molotov-Ribbentrop, pacto alemán-soviético, era un tratado de no agresión soviético-alemán firmado en la víspera de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), entre la Alemania nazi y la Unión Soviética.

Fondo

El resultado de la Primera Guerra Mundial fue un desastre tanto para el Reich alemán como la República Socialista Federativa Soviética. Durante la guerra, los bolcheviques estaban luchando por la supervivencia, y Lenin no tuvo más remedio que reconocer la independencia de Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania y Polonia. Además, antes de que llegase el avance del ejército alemán, Lenin y Trotsky fueron obligados a firmar el Tratado de Brest-Litovsk, que retiró al país de la guerra, pero algunos territorios del oeste fueron cedidos al Imperio alemán por parte de Rusia. Tras el colapso de Alemania, las tropas de Gran Bretaña, Francia y Japón intervinieron en la guerra civil rusa.

El 16 de abril de 1922, Alemania y la Unión Soviética, realizaron el Tratado de Rapallo, en cuyos términos se renunciaba a las reivindicaciones territoriales y financieras. Las partes también se comprometieron a la neutralidad en el caso de un ataque uno contra el otro por el Tratado de Berlín (1926).

En la década de 1930, la subida del partido nazi al poder en Alemania aumentó las tensiones entre este país, la Unión Soviética y otros países donde predominaban los eslavos étnicos que se consideraban “Untermenschen” (inferiores a los humanos) de acuerdo con La ideología racial nazi. Por otra parte, los nazis, antisemitas, asociaban la etnia judía al comunismo y el capitalismo financiero. En consecuencia, el liderazgo nazi declaró que los eslavos en la Unión Soviética estaban siendo gobernados por “bolcheviques judíos”.

La feroz retórica anti-soviética de Adolf Hitler fue una de las razones por las que Gran Bretaña y Francia decidieron que la participación de la Unión Soviética en la Conferencia de Munich en 1938, alrededor de Checoslovaquia, sería peligrosa e inútil. El Acuerdo de Munich marcó una anexión parcial alemana de Checoslovaquia a finales de 1938, después de su disolución completa en marzo de 1939, que es vista como parte de un apaciguamiento de Alemania celebrado en las oficinas de Neville Chamberlain y Edouard Daladier. Esta política de inmediato planteó la cuestión de si la Unión Soviética podría no ser el paso siguiente en la lista de Hitler.

En este contexto, los líderes soviéticos estaban convencidos de que Occidente quería alentar la agresión de Alemania del Este, y que Gran Bretaña y Francia serían neutrales en el conflicto iniciado por la Alemania nazi. Por el lado de Alemania, debido a que una alianza con Gran Bretaña no era posible, era necesario fortalecer relaciones más estrechas con la Unión Soviética para obtener materias primas. Tras el acuerdo de Munich, Alemania incrementó las necesidades en términos de suministros militares, mientras que, debido a la aplicación del tercer plan quinquenal en la URSS, eran esenciales masivas inversiones en tecnología y equipo.

El 31 de marzo de 1939, en respuesta al desafío del Acuerdo de Munich de la Alemania nazi y la ocupación de Checoslovaquia, Gran Bretaña se aseguró el apoyo de la propia Francia para garantizar la independencia de Polonia, Bélgica, Rumanía, Grecia y Turquía. El 6 de abril, Polonia y Gran Bretaña acordaron formalizar la seguridad de una alianza militar. El 28 de abril, Hitler denunció el pacto de no agresión entre Polonia y Alemania.

El Tratado y sus consecuencias

Fue firmado en Moscú en la mañana del 24 de agosto de 1939 (pero con fecha 23 de agosto) por el entonces ministro de Exteriores soviético, Vyacheslav Molotov y el entonces ministro de Exteriores Joachim von Ribbentrop de la Alemania nazi. En términos generales ambas naciones se comprometieron a mantenerse alejados unos de otros en la guerra. En dos protocolos secretos, los dos gobiernos hicieron el intercambio de territorios de Europa del Este en zonas de influencia.

El Pacto también estableció fuertes relaciones de negocios, vitales para ambos países, en particular el aceite de la zona soviética en el Cáucaso y el trigo de Ucrania pudiendo recibir ayuda a cambio, el oro el equipo militar alemán.

Este nuevo factor en las relaciones internacionales había alarmado a la comunidad de naciones, no sólo por los nazis y su supuesta enemistad con los comunistas, sino también porque, en secreto, estaban destinadas a dividir a los estados de Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Rumania.

El pacto era absolutamente vital para ambos países: para los alemanes aseguró solo tuvieran que centrarse en el frente occidental, además de tener combustibles. En el lado soviético, la paz y la ayuda militar eran esenciales, especialmente porque las fuerzas militares no estaban preparadas para cualquier combate a gran escala, como se pudo comprobar la aventura sin éxito en Finlandia conocida como Guerra de Invierno.

El acuerdo duró hasta el 22 de junio 1941, cuando Alemania, sin advertencia, comenzó la invasión del territorio soviético en la Operación Barbarroja.

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