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Michel Montaigne

Michel Montaigne
Para Montaigne la escritura es un medio para llegar al conocimiento. Humanista, Montaigne, mantiene una serie de teorías que siempre retoma en sus Ensayos. Teniendo una vida dividida entre una carrera administrativa y jurídica (que fue alcalde de Burdeos, Francia), se aprovechó de los retiros a su castillo para huir y escribir. El tema: la sabiduría. Ensayos es su obra maestra, que floreció después de 20 años de reflexión. Se trata de un modo de pensamiento crítico a la sociedad del siglo XVI, que abarca varios temas. Algunas de sus tesis son los siguientes:

  • 1 – Cada nueva idea es peligrosa.
  • 2 – Todas las personas deben ser respetadas (humanismo).
  • 3 – En la educación, debemos respetar la personalidad del niño.

Esta última tesis llama la atención, ya que para Montaigne se debe formar un hombre honesto y capaz de pensar por si mismo. Este hombre va a buscar el diálogo con los demás para tener un sentido de la relatividad de todas las cosas. Así el hombre consigue adaptarse a la sociedad en la que deben vivir en armonía con los demás y con el mundo. Va a ser un espíritu libre que es también libre de las creencias y supersticiones.

Según Montaigne, los pensamientos del hombre y las actitudes están sujetos al tiempo, que puede metamorfosearse. Para llegar a esta conclusión, se acostumbra a ver el pensamiento de Montaigne, dividido en tres etapas evolutivas.

  • La primera fase es la del estoicismo, en la que el filósofo adopta, bajo la influencia de su amigo La Boétie, la afirmación estoica para alcanzar la verdad absoluta. Pero su espíritu convive más con la duda y la experiencia estoica ciertamente marcó, para siempre, la ruptura de Montaigne con cualquier idea de verdad absoluta.
  • La segunda fase, como consecuencia de la primera y también en razón del ambiente en que vivía, en una Francia dividida por los conflictos entre intelectuales y católicos protestantes, con mucha violencia y guerras civiles, Montaigne termina siendo seducido por los filósofos del escepticismo, de la duda. Según estos, si el hombre no sabe nada sobre sí mismo, tampoco podrá saber tanto sobre el mundo y sobre la voluntad de Dios. La duda es para Montaigne un arma contra el fanatismo religioso.
  • En la tercera etapa, al final de su vida, Montaigne se preocupa más por sí mismo que por el resto. Sus escritos más tarde, “Ensayos”, son muy personales. Él estaba convencido de que el único conocimiento digno de valor es aquel que se adquiere por sí mismo, individualizado. Su escepticismo activo es un intento de crítica radical sobre las costumbres, de los saberes y de las instituciones de la época. Con esto la contribución de Montaigne es fundamental en la constitución del pensamiento moderno.

Los “Ensayos” tratan de hacer frente a una amplia variedad de temas como la vanidad, la libertad de la consciencia y otros. Libremente, el filósofo hace fluir su pensamiento y le da forma en el papel, deambulando desde la idea de pertenencia a la asociación de ideas. No escribe para complacer a los lectores, no es tan técnico al escribir, con miras a la educación. Él pretende, al contrario, escribir para las generaciones futuras, a fin de dejar un trazo de aquello que él fue y de aquello que él pensaba en un momento concreto de la historia. Montaigne adoptó el principio griego “Conocerse a sí mismo”. Por tanto, según él, la escritura es el medio de alcanzar ese conocimiento.

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