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La lucha entre Stalin y Trotsky

La lucha entre Stalin y Trotsky(1)

¿Cuál es la principal divergencia entre Stalin y Trotsky? La guerra civil que ya había contribuido a dar al poder soviético una forma autoritaria y centralizada, y la relativa liberalización económica, introducida por la NEP, fue acompañada de un refuerzo de autoritarismo político. Los otros partidos socialistas y revolucionarios fueron suprimidos y las discusiones y las diferencias en el Partido Bolchevique fueron prohibidas.

Muchos comunistas que diferían de la dirección del partido fueron expulsados y detenidos. A su vez, se fortaleció la burocracia dentro del partido y del Estado. Este último, que tenía 600.000 empleados en 1910, pasó a tener 4 millones en 1928.

La muerte de Lenin en enero de 1924 trajo una competencia feroz y violenta por el poder entre varios candidatos, de los cuales se destacaron Trotsky y Stalin. El primero fue el líder bolchevique más intelectualmente capacitado y el más conocido después de Lenin. Fue considerado casi un símbolo de la revolución, pues organizado el ataque contra el Palacio de Invierno y comandado al Ejército Rojo durante la Guerra Civil. Vivió muchos años en el exilio, hablaba varios idiomas, era un orador fogoso y un analista político brillante.

En Occidente, casi todos los analistas y dirigentes políticos ilustrados creían que iba a ser el sucesor natural de Lenin. Stalin era el reverso de su oponente: figura apagada, desconocido para el público nacional e internacional. Había pasado su vida adulta dentro del partido, trabajando en la burocracia partidaria.

Cuando Lenin murió, Stalin ocupó el cargo de primer secretario del partido. Con esta posición controlaba todo, él era el ‘hombre fuerte’ del país. Todas las citas designaciones importantes pasaron por sus manos y dependían de su aprobación.

Las funciones del partido en el poder eran cada vez más complejas, lo que requirió el fortalecimiento del aparato estatal. La falta de debate político y el control centralizado extendió este espíritu burocrático, que no exigía de la creatividad de los empleados sino el cumplimiento de las órdenes dadas por la dirección. Nadie era tan loco como para discutir o dejar de cumplir las órdenes de sus jefes, pues eso significaría, como mínimo, la pérdida de su empleo o el encarcelamiento. La pasividad y la obediencia contaban puntos para la promoción de los funcionarios del Estado. Por tanto, Stalin, el hombre que ordenaba esa máquina burocrática y por sustituir el centralismo democrático, defendido por Lenin, por el centralismo burocrático, tenía un gran poder, siéndole posible colocar aliados en puestos clave.

Trotsky también participó en la consolidación de la burocracia y del totalitarismo soviético. Él apoyó la prohibición de la discusión política en la sociedad y en el partido e la imposición de disciplina estricta en el país, la misma que le había impuesto el Ejército Rojo. Fue uno de los primeros en abogar por la absorción total de los sindicatos por parte del Estado y la designación de sus dirigentes por el partido. Fue él quien sugirió incluso la propuesta más fuerte para imponer disciplina en el trabajo, al pedir la militarización de la misma, con la posibilidad de internar a trabajadores ‘ineficientes’ en campos de concentración.

Principal líder de la guerra civil contra los enemigos internos de la revolución y los ejércitos capitalistas, Trotsky defendió estas medidas como necesarias para preservar el nuevo Estado de emergencia. Las diferencias personales que surgieron entre los dos líderes estaban vinculadas a cuestiones ideológicas, que no eran apenas la coartada o pretexto de ambiciones rivales. Tenían un significado histórico y la importancia política para el movimiento comunista internacional.

Trotsky tenía sus ojos puestos en el mundo capitalista desarrollado. Dotado de imaginación y visionario creía en una revolución socialista permanente y universal. Pensó que la revolución socialista apenas en Rusia, un país retrasado, era inviable y que su éxito dependía de la aparición de revoluciones socialistas en otras partes del mundo.

Y así era la lucha de poder entre Stalin y Trotsky.

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