Escuelapedia.com Historia La crisis de 1929

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La crisis de 1929

Crisis de 1929
La crisis en la economía de Estados Unidos, en 1929, puso una gran amenaza para el sistema capitalista. A principios del siglo XX, los Estados Unidos se convirtieron en el gran paradigma de consumo y prosperidad material del mundo. Naciones enteras tenían su balanza comercial arraigadas sobre la ola de consumo y préstamos hechos por las arcas del tío Sam.

Sin embargo, la euforia de la economía llegó acompañada por una fuerte ola de los mercados financieros especulativos. La esperanza en las ganancias de las empresas y negocios estadounidenses incentivaba a la población a invertir su renta en la compra de acciones. Al mismo tiempo, la euforia consumista formó una gran clase media beneficiada por la baja de los alimentos, la facilidad de concesión de crédito y el aumento salarial. Una hermosa casa llena de aparatos y un coche en el garaje simbolizaron la victoria del llamado estilo americano de vida.

Sin embargo, con el fin de la I Guerra Mundial, el entusiasmo consumista tuvo que ser refrenado. El ritmo de producción de la guerra fue mucho más intenso que el apoyo de una economía en tiempos de paz. Gradualmente, la disminución de la tasa de producción y la reducción en el margen de ganancia de las empresas estaban dando señales de un proceso de recesión de la economía estadounidense. Poco después, una avalancha de desempleo comenzó a apoderarse del país.

No teniendo cómo disponer de su propia producción, las empresas redujeron sus gastos con mano de obra para equilibrar sus finanzas. El ciudadano americano, acostumbrado a la estabilidad económica, contrajo deudas con la esperanza de pagarlas con el retorno financiero dado por la especulación en la bolsa de valores. Al mismo tiempo, las economías europeas, asoladas por los conflictos de la I Guerra Mundial, dieron signos claros de recuperación y disminuyeron su demanda por la producción estadounidense.

Este proceso desarrollado durante los años de 1920, pronto presentaría un marco desastroso para la economía estadounidense. El poder adquisitivo de los salarios se redujo dramáticamente. La industria no pudo drenar la riqueza producida. En el campo, inventarios de géneros se acumularon a la espera de precios que, en el mínimo, cubriesen los gastos de producción. En 1928, más de cuatro millones de personas no tenían trabajo. En el año siguiente, el mercado financiero provocó el golpe final a la economía del país.

En 1929, la retracción de la producción y del consumo distanció a los ciudadanos estadounidenses en el mercado financiero. En los mercados de valores, la venta de las acciones estimuló la caída en el valor de las mismas. En el mes de octubre, la situación alcanzó proporciones alarmantes. Sin el interés de compra, varios especuladores, empresarios y ciudadanos comunes vieron que sus acciones perdieron su valor monetario. El día 24 de ese mes fue anunciado el crash (quiebra) de la Bolsa de Valores de Nueva York.

Empezaba el periodo de la gran depresión, que duró hasta el año 1933. El ritmo de producción cayó hasta la mitad. Miles de empresas entraron en quiebra, los salarios cayeron y una masa de desposeídos de bienes ocuparía las ciudades de los Estados Unidos. En el mercado internacional también se sintieron los efectos de la crisis. Las naciones que tenían deudas con los Estados Unidos suspendieron las importaciones y las naciones agroexportadoras perdieron uno de sus más importantes mercado de consumidores.

Además de configurar la crisis en la economía estadounidense, la quiebra de la bolsa y la gran depresión hicieron necesaria la remodelación del sistema económico capitalista. Es entonces cuando las acciones intervencionistas del presidente Franklin Delano Roosevelt inauguraron una nueva relación entre el estado y la economía. En su administración fue inaugurado el New Deal (Nuevo Acuerdo), que dictó las prerrogativas de control estatal sobre la economía.

En unos meses la economía empezó a mostrar signos de mejoría y la situación parecía hacer un esbozo positivo. El gobierno comenzó a realizar obras públicas, aumento de los niveles de empleo y pasó a supervisar las acciones del mercado financiero. Salarios y horas de trabajo fueron fijadas por la ley y promovieron una serie de políticas de bienestar. La renovación de las prácticas salvó el capitalismo en los Estados Unidos.

Por otro lado, los países europeos afectados por la crisis respondieron a sus problemas con la eclosión de los movimientos socialistas y el surgimiento de gobiernos totalitarios. En Italia y en Alemania, el movimiento nazi-fascista predicó medidas radicales contra la miseria económica y caos social. Los movimientos de izquierda han adquirido más fuerza, trayendo los ideales comunistas como una solución a la crisis. En poco tiempo, una nueva guerra mundial vino a discutir el juego político y económico internacional.

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