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Historia de la radio

Historia de la radio

Así como en el caso de muchas otras invenciones, la historia de la radio resulta contradictoria. No hay unanimidad en relación al verdadero creador del invento. Para algunos, el sistema de transmisión de sonido a través de ondas fue descubierto por el italiano Marconi, en el siglo XIX. Para otros, el mismo sistema fue desarrollado por el serbio Nikola Tesla.

De cualquier forma, la primera transmisión radiofónica se dio en 1906, en los Estados Unidos, cuando Lee de Forest probó una válvula tríodo como componente de amplificación electrónica. Forest, en 1907, transmitió programas musicales para la ciudad de Nueva York. Aunque haya tenido carácter experimental, esta es considerada la primera transmisión con audiencia de la historia. En 1921, a partir del surgimiento del sistema de ondas cortas, fue posible realizar transmisiones internacionales.

Hoy en día es la radio, en pleno siglo XXI, uno de los vehículos más importantes de la comunicación de masas y de formadores de opinión, junto con Internet, superando incluso a la televisión. Sin embargo, es más fácil de crear, con un coste económico muy bajo, habiendo en poco tiempo una total recuperación del dinero invertido.

Se sabe que hoy, en lugar de disminuir, el uso de la radio se intensifica en todo el mundo con nuevas emisoras de radio naciendo y creciendo cada día en número de oyentes.

Cómo empezó todo

La estación de radio se define como un dispositivo o un emisor de programas de radiodifusión, al ser considerado como un medio de comunicación de masas para la mayoría de los estudiosos, o de naturaleza social, para otros, y está basado en la difusión de información sonora por medio de señales electromagnéticas (ondas de sonido) a través de las diferentes frecuencias existentes (Hz, KHz, MHz, GHz. Thz).

Su transmisión se llevó a cabo por primera vez por los científicos experimentalmente Lee de Forest y Reginald Aubrey Fessenden, cuando en la parte superior de la Torre Eiffel en París, una emisión fue captada en la ciudad de Marsella. La radio pudo acontecer gracias a la perseverancia del científico americano Samuel F. B. Morse, inventor del telégrafo, el primer sistema de comunicación en el mundo y responsable de las primeras transmisiones a larga distancia en el mundo. Fue, sin embargo, el científico alemán, Siemens, creador de Dinamo en 1876, el americano Alexander Graham Bell, inventor del transductor magnético conocido por el micrófono, en 1877 y Thomas Edison, los responsables de registrar sonidos en cilindros, siendo la primera grabación la canción infantil ‘Mary had a Little lamb’.

Se daban los primeros pasos para la futura invención que haría posible la transmisión de voz humana y otras señales por medio de un dispositivo llamado radio. Pero es sólo en los años 20, después de la Primera Guerra Mundial, que la radio se emplea como instrumento de difusión cultural, con la aparición de la primera empresa radiofónica norteamericana, la Radio Corporation of América (RCA) y, posteriormente, la National Broadcasting Company (NBC) y Columbia Broadcasting System (CBS), respectivamente fundadas en 1926 y 1927. Hasta hoy, ambas existen con altos índices de audiencia.

Mientras tanto, en Europa se fundaron la Radiotelevisione Italiana (RAI) en 1924, la British Broadcasting Corporation (BBC) en 1927, y la Radio France International France, todas ellas operando con grandes audiencias y ejerciendo una enorme influencia social. La radio italiana quedaría al servicio de la propaganda fascista y las otras dos restantes promoverían la democracia, los valores humanos y la libertad entre la población, especialmente la BBC, responsable de alentar a la población británica durante los bombardeos del régimen nazi.

¿Es la radio un negocio rentable?

Podemos decir con seguridad que la radio como producto económico-cultural, puede ser tanto un negocio rentable como ser un producto generador de pérdidas; si la inversión realizada por su propietario no genera ganancias de un modo u otro, la radio como proyecto comercial no es viable.

En general, una estación de radio se convierte en un negocio decadente, como en cualquier otro, cuando no hay ninguna empresa por medio de la radiodifusión buscando patrocinadores o empresas en general que quieran invertir en programas de difusión sus productos o servicios al público oyente, dejando de haber, por tanto, facturación para pagar a empleados, licencias, encargos sociales y financieros.

Debemos tener en cuenta que en la actualidad este tipo de vehículo se ve más limitado a programas de noticias y deportes, perdiendo su espacio en la música para las llamadas emisoras de radio en frecuencia modulada, que presentan una calidad sonora óptima. Además, la carencia de profesionales cualificados, la escasez de mercado publicitario y la falta de patrocinador pueden generar expectativas desfavorables.

Otro punto negativo para una empresa de radiodifusión es el hecho de servir como un servicio de mantenimiento costoso. Además de unos equipamientos que requieren montaje y mantenimiento, el transmisor debe obligatoriamente cumplir parámetros que respeten la salud y al medio ambiente.

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