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Historia de la pizza

Historia de la pizza

La pizza es actualmente un elemento clave de la cocina italiana, pero este sabroso plato no nació en Italia, como muchos imaginan. Este manjar se hace con masa fermentada de harina de trigo, bañado en salsa de tomate y cubierto con diversos productos, por lo general algún tipo de queso, embutidos o no, hierbas e incluso verduras y dulces, entre ellos el propio helado. Por último, un toque de orégano o albahaca, y, finalmente, conducido para ser horneado. Pero no siempre fue así.

La historia de la pizza se remonta a hace por lo menos 6000 años, probablemente entre los egipcios y hebreos. Por supuesto, la pizza no era entonces como es conocida hoy sino apenas una fina capa de pasta –harina mezclada con agua– llamado en la época como ‘Pan de Abraham’, semejante al pan sirio. Era también conocida como ‘piscea’, término del que derivaría la palabra moderna de pizza. Otros estudiosos afirman que fue consumida por griegos, los cuales produjeron sus masas con harina de trigo, arroz o grano de garbanzos, asándolas en ladrillos ardientes.

Tres siglos antes del nacimiento de Cristo, los fenicios tenían la costumbre de calentar sus panes con carne y cebolla; los turcos musulmanes mantenían la misma tradición a lo largo de la Era Medieval; así, el intercambio de valores y elementos culturales entre los diversos pueblos, especialmente durante las Cruzadas, llevó a su desembarco en Italia, a través del puerto de Nápoles.

En el comienzo de su trayectoria cultural, la pizza contaba solamente con la adición de hierbas de la región y el aceite de oliva tradicional, comunes en este plato en su forma convencional. Los italianos trajeron fama al añadir el uso del tomate –recién llegado de América por las manos de los españoles– que llegaría a resultar esencial en la preparación de este sabroso plato. Restaba a la pizza culminar en su formato definitivo, pues todavía producida como el actual calzone o sándwich actual, es decir, doblado por la mitad.

Antes de ser famoso, la pizza era un plato preparado para eliminar el hambre de los pobres que habitaban el sur de Italia. Llega entonces a Nápoles, ya considerada la tierra de la pizza, el conocimiento de la expresión ‘picea’ que tenía la connotación de un disco de masa asada, cubierto de sustancias variadas. Los vendedores ambulantes se apropiaron de la receta para que, con el uso de alimentos económicos, nutrir a los más pobres. Por lo general, esta masa era acompañada de tocino, pescado frito y queso.

Este manjar de la cocina italiana estaba muy extendida en la mitad del siglo XIX, en 1889, gracias a la habilidad del primer pizzaiolo de la historia, Don Raffaele Esposito, un panadero de Nápoles al servicio del rey Umberto I y la reina Margarita, a quien rinde homenaje al preparar una pizza imitando los colores de la bandera italiana, blanco, rojo y verde, utilizando para ello mozzarella, tomate y albahaca, producto que le permite obtener las coloraciones deseadas. La reina apreció tanto el plato que Raffaele decidió bautizarla como Margherita.

La nueva receta de la pizza en su forma redonda alcanzó tal fama mundial que llevó al nacimiento de la primera pizzería conocida, la Port’Alba, punto donde artistas célebres, como el escritor Alejandro Dumas, se encontraban en este periodo.

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