Escuelapedia.com Historia Feudalismo: las obligaciones feudales

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Feudalismo: las obligaciones feudales

Feudalismo Sociedad
En la Edad Media, la propiedad de la tierra se consolidó como una premisa fundamental para que el poder político fuera ejercido. Los señores feudales, como propietarios, tenían plena autoridad para determinar las leyes y normas que organizaron la interacción social y política dentro de sus tierras. Por lo tanto, tomaron ventaja de esta posición privilegiada para establecer sus preocupaciones acerca de la población servil.

La práctica se basa en la tradición alemana de beneficium, donde el dueño cede una parte de sus tierras a cambio de impuestos y servicios. Por otra parte, el propio proceso de arrendamiento de tierras, que marca el final del Imperio Romano, también influyó en este proceso. En la época medieval, esos tributos fueron conocidos como obligaciones y fijaban el conjunto de impuestos que un siervo debía pagar al señor feudal.

De hecho, cuando observamos la gran cantidad de feudos repartidos por toda Europa, vemos que estos impuestos varían de acuerdo con el diseño de cada propietario. A pesar de la variabilidad, sin embargo, podemos señalar algunos de los impuestos que fueron más comunes en el mundo feudal.

Una de las obligaciones básicas de la relación servil era la prestación personal. De acuerdo con la tradición feudal, el siervo se veía forzado a trabajar ciertos días de la semana en la tierra de su señor o la realización de reparaciones y de construcción. Poco después, observamos una serie de impuestos y tasas pagados a través del ofrecimiento de productos y dinero.

El más común de los impuestos fue la talla, un impuesto en el que el criado debía ceder una parte de la producción de sus tierras (manso servil) para el señor feudal. Además, teníamos los impuestos banales, que consistía en un pequeño conjunto de impuestos pagados en días festivos o cuando el siervo utilizaba algunas de las instalaciones del feudo (horno, granero, molino de viento, tanques de reserva y herramientas).

La capitación (también denominado impuesto principal o impuesto per cápita) fue otro tipo de impuesto sobre la forma de productos, cobrada de acuerdo al número de miembros de una familia. El impuesto se pagaba cada vez que un siervo moría y sus sirvientes buscaban garantizar el derecho de trabajar en aquellas mismas tierras. La «mano muerta» garantizaba el derecho del señor a adjudicarse bienes relativos a la herencia de sus siervos o vasallos fallecidos. Paralelamente, destacamos la tasa de justicia, obligación cobrada cuando un servicio necesitaba el juicio de un señor feudal; y la tasa de nupcialidad, que era exigida cada vez que un siervo se casaba con la mujer de otro dominio.

Por último, no siendo suficiente las exigencias mencionadas, también debemos resaltar que el siervo era violentado a mostrar hospitalidad cada vez que un miembro de la clase nobiliaria estuviera de viaje. Igualmente beneficiada por el sistema de obligaciones, la Iglesia recibía en determinadas épocas una tasa cuyo valor era destinado al Vaticano.

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