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El Socialismo Utópico

El socialismo utopico
En el siglo XIX, la expansión de las industrias y la consolidación del sistema capitalista eran responsables del aumento de las clases de la burguesía y el proletariado. A través de la relevancia de estos dos grupos sociales, varios pensadores de aquella época empezaron a tematizar los problemas de desigualdad social y pobreza que estaban aún presentes en un tiempo capaz de producir tantas riquezas.

Podemos observar que, entre el final de las guerras napoleónicas y las revoluciones de 1848, un grupo de intelectuales elaboró teorías preocupadas en resolver esa cuestión. A lo largo del tiempo, en la medida en que sus obras fueron interpretadas, ese conjunto de ideas acabó quedando conocido como socialismo utópico. Siendo interpretados, este conjunto de ideas se conoce como socialismo utópico.

El uso de este término fue justificado por el hecho de que los socialistas creían que sería posible realizar la transformación de la sociedad sin un conflicto entre burgueses y proletarios. En cierta medida, la preocupación de los utópicos para resolver las desigualdades sin el enfrentamiento entre las clases nos muestra una influencia de la óptica liberal en la perspectiva de estos pensadores.

Uno de los primeros socialistas utópicos era el conde de Saint-Simon (1760-1825), que teorizó la división de la sociedad entre productores y ociosos. En ese aspecto, Saint Simon creía que la sociedad debería ser compuesta por una mayoría de productores capaces de generar riquezas. Según el intelectual, las empresas capitalistas podrían existir desde que asumieran varias responsabilidades sociales para con la clase trabajadora.

Poco después, el francés Charles Fourier (1772-1837) señaló que las relaciones económicas deberían organizarse en instituciones fundadas por principios de asociación y cooperativas. De esa forma, idealizó la concepción de comunidades productivas, compuestas por aproximadamente 1800 trabajadores, llamadas de falanges (o falansterios). A lo largo de su vida, Fourier no consiguió el apoyo de empresarios e inversores que simpatizasen con su modelo económico.

Robert Owen (1771-1858) puede considerarse como uno de los pensadores más activos del socialismo utópico. Como administrador, tuvo la oportunidad de observar claramente las sombrías condiciones bajo las cuales fueron sometidos los trabajadores. De esta experiencia, decidió dedicarse a la creación de cooperativas que negasen el individualismo y la lógica egoísta de las empresas capitalistas.

En Escocia, después de tomar el control de una empresa productora algodón, Owen estableció un régimen de trabajo de diez horas y proporcionó instrucción escolar a sus empleados. Pasado algún tiempo, el éxito alcanzado por su modelo acabó generando fuertes manifestaciones oposicionistas. Con eso, fue para los Estados Unidos y creó una nueva cooperativa llamada New Harmony.

Cuando regresó a su tierra natal, Robert Owen alcanzó la completa bancarrota de las cooperativas que allí había concebido. De hecho, sería un poco difícil ir contra la lógica y los demás patrones que imperaban en la mayoría de las actividades económicas. Con eso, tal vez decepcionado con el fracaso financiero de su proyecto, terminó dedicándose a la creación de las primeras asociaciones de trabajadores, conocidas como sindicatos.

Desde el punto de vista crítico, simplemente no podemos creer que los ideólogos del socialismo utópico fueran superficiales o completamente equivocados. Incluso no observando la viabilidad de sus teorías, las nociones lanzadas por sus miembros tuvieron un papel fundamental para que otros pensadores pudieran concebir nuevas reflexiones sobre la sociedad capitalista.

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