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El Océano Atlántico

Oceano AtlanticoEl Océano Atlántico se extiende desde el Océano Ártico en el norte hasta el Océano Glacial Antártico, al sur. Ocupa más de 106 millones de kilómetros cuadrados de superficie total.

El límite entre el Atlántico Norte y el Océano Ártico se fijó arbitrariamente, con base en las crestas submarinas que se extienden entre las masas terrestres de la isla de Baffin, Groenlandia y Escocia. Sin embargo, era más fácil para marcar el límite con el mar Mediterráneo en la altura del Estrecho de Gibraltar y el Mar Caribe, a lo largo del arco formado por las islas del Caribe.

El Atlántico Sur es eventualmente separado del Océano Índico por el meridiano de 20º longitud E, y del Pacífico, al oeste, por la línea de mayor profundidad que se extiende entre el cabo de Hornos y la península Antártica.

La superficie del Océano Atlántico es de más de 106 millones de kilómetros cuadrados. La profundidad media comprende 3926 metros y la profundidad máxima 8742 metros en la fosa de Puerto Rico. La temperatura máxima es de 27ºC y la salinidad media del 35%.

El Océano Atlántico comenzó a formarse hace 150 millones de años, cuando dejó el gran continente de Gondwana, como resultado de la separación entre América del Sur y África, que aún continúa, con una progresión de varios centímetros por año a lo largo de la dorsal Mesoatlánica, cadena montañosa que se extiende de norte a sur con aproximadamente 1500 kilómetros de largo, en la cual ocurren frecuentes erupciones volcánicas y terremotos.

Las cadenas se extienden bajo el agua de forma desigual, de este a oeste entre las plataformas continentales y la dorsal Mesoatlántica, dividiendo los fondos oceánicos en una serie de cuencas conocidas como llanuras abisales. Las cuatro cuencas del lado americano tienen una profundidad de más de 5000 metros. La gran cuenca Atlántica-antártica se extiende a lo largo del área más meridional de la dorsal Mesoatlántica y de la Antártida.

Su relieve submarino se ha explorado desde principios del siglo XX. El rasgo dominante es una cordillera – la Dorsal Mediana o cadena Mesoatlántica, que se extiende desde Islandia, en la Antártida. Tiene de 2000 a 2500 metros de profundidad y divide el Atlántico en dos depresiones: oriental y occidental. En la zona del Ecuador, la Dorsal es interrumpida por la fosa de Romanche, una depresión que llega a alcanzar los 6000 metros por debajo del nivel del mar. En algunos tramos, la cordillera se expande. Es una zona volcánica que, al emerger, formó islas como las de las Azores. Las islas Ascensión, Santa Helena y Tristán de Acuña, entre África y América del Sur, son también partes de la cordillera.

Los recortes del litoral continental y las islas forman mares más o menos cerrados, con algunas características propias, aunque dependientes del océano. Un ejemplo es el Mediterráneo entre Eurasia y África.

Las islas más extensas situadas totalmente en el Océano Atlántico son una extensión de la plataforma continental, como Terranova, Islas Británicas, archipiélago de las Malvinas e islas Sandwich del Sur. La isla más grande es Islandia.

El sistema de circulación superficial de las aguas del Atlántico puede ser representado por dos grandes vórtices o remolinos, o sistemas de corriente circular: una en el Atlántico norte y otra en el Atlántico sur. Estas corrientes son provocadas por la acción de los vientos y también por la rotación terrestre. Las del Atlántico norte, entre las cuales se encuentran las corrientes Norte-ecuatorianas, la de las islas Canarias y la corriente del Golfo, se mueven en sentido horario. Las del Atlántico sur, entre las que destacan la de Brasil, la de Benguela y la corriente Sur-ecuatoriana, se orientan en sentido anti-horairo.

Las aguas del Atlántico recibe la mayoría de los ríos más importantes del mundo, tales como el San Lorenzo, Mississippi, Orinoco, Amazonas, Paraná, Congo, Níger y Loira.

El Océano Atlántico cuenta con algunos de los bancos de pesca más productivos del mundo. Las zonas de afloramiento, en las cuales las aguas profundas del océano ricas en nutrientes suben a la superficie, poseen abundante fauna marítima. El océano es rico en recursos minerales, y las plataformas y taludes continentales poseen abundantes combustibles fósiles.

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