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Educación ambiental: contaminación atmosférica

Educación ambiental contaminación atmosférica

La atmósfera del planeta es un recurso natural poco frecuente que es compartido por todo el mundo. Por lo tanto los efectos negativos sobre la atmósfera son sentidos globalmente.

El aire, como el agua y el suelo, es un recurso indispensable para la vida en la Tierra. A través de los ciclos naturales, sus componentes son consumidos y reciclados. Así pues, la atmósfera tiene una cierta capacidad de purificación que, en condiciones naturales, garantiza la eliminación de los materiales en ella descargados por los seres vivos.

El desequilibrio de este sistema natural ‘autorregulado’ conduce a la acumulación en la atmósfera de sustancias nocivas para la vida, dando lugar a la necesidad de una acción de prevención o de saneamiento artificial que, conforme a los casos, sea capaz de asegurar el mantenimiento de la calidad del aire.

Tiene así, por un lado, un sistema natural estable y auto-depurado y, por otro, un sistema artificial, porque contiene elementos introducidos en resultado de la acción del ser humano, el cual es necesario vigilar y gestionar, es decir, conservar.

La actividad industrial y tráfico por carretera ocupan posiblemente el primer lugar en la contaminación atmosférica, aunque en grados diferentes conforme al tipo de industrias. La industria consume el 37% de la energía mundial y emite el 50% del dióxido de carbono, 90% de los óxidos de azufre y todos los productos químicos que actualmente amenazan la destrucción de la capa de ozono, además de producir anualmente 2.100 millones de toneladas de residuos sólidos y 338 millones de toneladas de materia residual peligrosa.

Las industrias básicas son generalmente las más dañinas en cuanto al nivel de humos y gases más o menos tóxicos.

Las centrales térmicas y las refinerías de petróleo, las siderurgias y las fábricas de cemento lanzan en la atmósfera grandes cantidades de gases (especialmente óxidos de carbono y de azufre), humos y polvo, que vuelven la atmósfera pesada y casi irrespirable.

A su vez, muchas industrias químicas, curtidurías y fertilizantes perjudican el aire y los gases que emanan desprenden un olor desagradable. Las industrias extractivas, en particular la del carbón y la de la producción de materiales para la construcción civil, son también altamente contaminantes, además de provocar profundos cambios en el paisaje.

Asimismo, los vehículos de motor, liberan a la atmósfera, además de humo, una multitud de gases y otros productos químicos, tales como monóxido de carbono, dióxido de carbono, dióxido de azufre e hidrocarburos gaseosos, cualquiera de ellos de gran toxicidad.

‘Hoy en día, el ser humano apenas tiene ante sí tres grandes problemas que fueron irónicamente provocados por él mismo: la superpoblación, la desaparición de los recursos naturales y la destrucción del medio ambiente. Triunfar sobre estos problemas, visto que somos nosotros su causa, debería ser nuestra más profunda motivación’ – Jacques Cousteau (1910-1997)

Por supuesto, la expansión urbana se refleja en el crecimiento de los niveles de contaminación, dado que el crecimiento se intensifica el tráfico por carretera, ya sea en los centros urbanos o en sus vías de acceso. En muchas ciudades grandes, las normas de calidad del aire son actualmente ignorados, los atascos, los accidentes son enormes y frecuentes. Las áreas citadinas más afectados por la contaminación del aire son las áreas centrales (debido a la concentración de los servicios y por lo tanto el tráfico de automóviles intensiva) y las zonas industriales, en gran parte se encuentra en la periferia urbana.

Naturalmente, la contaminación del aire causa problemas de salud más o menos graves en la población humana. Por ejemplo, bronquitis, enfisema, asma y cáncer de pulmón son las enfermedades respiratorias causadas o agravadas a menudo por la contaminación del aire. Pero las plantas y los animales se ven gravemente afectados por la contaminación del aire.

Los gases tóxicos perturban el normal desarrollo de la vegetación, pues atacando las hojas, éstas caen, lo que disminuye la fotosíntesis, la respiración y la transpiración, resultando en un crecimiento más lento de las plantas. Además de eso, las plantas se vuelven menos resistentes a enfermedades y a los parásitos. La salud de los animales es igualmente bastante afectada no solamente por el contacto directo con el aire contaminado como por la ingestión de vegetales más o menos envenenados.

Por último, la contaminación del aire aumenta el efecto invernadero, lo que genera numerosos problemas ambientales, lo que contribuye a la acumulación persistente de sustancias tóxicas en el ecosistema global.

Teniendo en cuenta que los problemas derivados de la atmósfera representan un peligro para los organismos, se han desarrollado estudios sobre el efecto invernadero y la consiguiente destrucción de la capa de ozono determinando que, además de los problemas mencionados, la contaminación atmosférica provoca lluvias ácidas.

La contaminación del aire es la principal responsable del efecto invernadero y está detrás de numerosos problemas ambientales.

¿Cómo combatir la contaminación del aire?

Para tomar las medidas adecuadas contra la contaminación del aire se requiere:

  • Medir y conocer la concentración de contaminantes en el aire.
  • Establecer fuentes contaminantes.
  • Establecer la calidad del aire.
  • Analizar los valores límite.
  • Observar la evolución de la calidad del aire.
  • La planificación de actividades que promueven una mejor calidad del aire, tales como: reordenación de las actividades socioeconómicas, localizar las fuentes contaminantes, cambiar rutas de transporte y circulación de vehículos de motor y reducir las emisiones de contaminantes atmosféricos.
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