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Difusión del Renacimiento Cultural

Difusión del Renacimiento Cultural (850x478)

¿Qué fue la difusión del Renacimiento Cultural? Además de Italia, Flandes era, desde el siglo XII, la región de vida urbana y comercial más desarrollada de toda Europa y mantenía un intenso intercambio comercial con la Península Itálica. A partir del siglo XV, los mercaderes de esa región, que corresponde a los actuales Países Bajos, Holanda y Bélgica, pasaron a reunirse en las llamadas Cámaras de Oratoria, que promovían concursos literarios. Esas cámaras tuvieron un papel importante en la transición de la literatura medieval hacia la literatura renacentista. También en las artes plásticas ocurrieron renovaciones de gran valor, como el desarrollo de la pintura al óleo (una técnica pictórica que consiste en mezclar pigmentos con un aglutinante elaborado a base de aceites).

El gran humanista de los Países Bajos fue Erasmo de Rotterdam (1469-1536), conocido como el príncipe de los humanistas europeos. En su obra ‘Elogio de la locura’, Erasmo escribe, en latín, una crítica satírica de la sociedad de su época, atacando principalmente a las deformaciones de la Iglesia Católica. Erasmo fue el gran representante del humanismo cristiano, proponiendo la renovación de la Iglesia y el regreso a los ideales simples y nobles de los primeros cristianos. En ese sentido, puede ser considerado uno de los precursores de la Reforma Protestante, aun cuando sus propuestas no implicasen la creación de una nueva iglesia.

La pintura fue la actividad artística de mayor expresión en el Renacimiento de los Países Bajos. Su característica más marcante fue la originalidad, esto es, la independencia en relación a los modelos clásicos. Los principales pintores de los Países Bajos fueron los hermanos Hubert y Jan Van Eyck, célebres por la pintura de un retablo en una iglesia de gran adoración al cordero.

Después de ser unificada, a finales del siglo XV, Francia era uno de los mayores y más poblados países de Europa occidental. La mayoría del a población era compuesta de campesinos, aunque hubiese algunas ciudades como Lyon y París, con prósperas oficinas de telar y cristalería. La cultura francesa era eminentemente gótica, pero se encontraba en sus últimos años de esplendor. El interés por la antigüedad solamente apareció aisladamente alrededor de finales del siglo XV.

Las incursiones francesas en Italia facilitaron la influencia de los artistas italianos sobre los franceses. Las realizaciones más notables del Renacimiento francés ocurrieron en el campo de la literatura. Su gran representante fue François Rabelais (1494-1553), renovador de la prosa francesa en la obra Gargantona y Pantagruel, en la cual satiriza a la Iglesia, ridiculiza a la escolástica y ataca las supersticiones.

En España, el Renacimiento y el humanismo se adaptaron a las tradiciones y condiciones culturales de la región. En la arquitectura, el estilo renacentista se mezcló con la ornamentación gótica y árabe. El gran nombre de la literatura renacentista española fue Miguel de Cervantes (1547-1616), autor de la novela Don Quijote, una gran sátira sobre la caballería medieval, considerada anacrónica para los nuevos tiempos.

Para comprender la importancia de la obra prima de Cervantes, es necesario entender la situación específica de España en la época del Renacimiento. EL culto de la caballería como arma y código de honra medieval fue muy arraigado en España, que luchó siete siglos para expulsar a los musulmanes. Los ideales de honra, fe y lucha contra el infiel, que formaban parte del código de honra de los caballeros, todavía dominaban la mentalidad militar española a inicios de la Edad Moderna, cuando ese país estaba conquistando América. Pero, incluso con todos los tesoros usurpados de América, España no se volvió una gran potencia económica, pues los comerciantes ingleses y holandeses tenían la supremacía del comercio mundial. Los caballeros españoles, en parte, se habían convertido en pobres, hambrientos o vagabundos. El propio Cervantes era hijo de un caballero empobrecido que había luchado como soldado y, durante muchos años, fue rehén de piratas musulmanes. Cuando regresó a España, tuvo muchas deudas y su familia pasó grandes necesidades. Además de eso, asistió a la derrota de España para Inglaterra: la nación caballeresca siendo derrotada por la nación comerciante. Cervantes se convenció de que la caballería era un anacronismo histórico, una idea romántica superada en un mundo comercial y competitivo, con nuevas tecnologías militares. De ahí escribió Don Quijote como una parodia de la caballería medieval, que no tenía más lugar en el mundo racional e individualista del Renacimiento. La literatura de Cervantes también terminaría con los personajes enteramente buenos, leales, traidores, santos o pecadores. Don Quijote, su personaje, es santo y loco al mismo tiempo: en un momento cae en el ridículo pero más adelante adquiere aires de santidad.

En Portugal, la obra máxima de la literatura renacentista Las Iusiadas, de Luis de Camões (1525-1580), donde narra la historia portuguesa desde los orígenes del país hasta los grandes descubrimientos del siglo XV.

A finales del siglo XV, Inglaterra, hasta entonces una región retrasada y agrícola, comenzó a transformarse en un país próspero, con gran concentración de manufacturas. También en la agricultura, ocurrieron transformaciones importantes, con el cambio de los campos de cultivo en áreas de pastoreo para la cría de ovejas, que proveían la materia prima para la floreciente manufactura textil. Ese cambio implicó la ocupación de tierras de los campesinos por la nobleza, generando gran cantidad de desempleados y mendigos. Fueron esos aspectos los que influyeron en el humanista Tomás Moro (1478-1535) en su obra Utopía, nombre de una isla ficticia donde existía la sociedad ideal, sin desempleo, hambre, enfermedades, guerras e intolerancia religiosa. En ella los hombres vivían en comunidad, aunque hubiese esclavitud. Esa sociedad ideal era una forma de oposición a los abusos que ocurrían en Inglaterra. Sin embargo, la mayor figura del Renacimiento inglés fue el dramaturgo William Shakespeare (1564-1616). Su teatro comprende comedias, como Sueño de una noche de verano, y tragedias, como Romeo y Julieta y Hamlet. Shakespeare observaba el mundo como un individuo de espíritu libre, escéptico y decepcionado. Shakespeare condenaba los abusos del poder y la opresión, de la misma forma que condenaba la arrogancia y la prepotencia de los plebeyos. Contrario a cualquier forma de anarquía e inseguridad, defendía el principio de orden, de estabilidad política, por encima de cualquier preocupación humanitaria. Esa es la visión que atravesaba sus dramas históricos. Shakespeare es uno de los mayores dramaturgos de la literatura universal. Escribió brillantes obras de teatro que, puestas en escena, despiertan emociones y ayudan a los espectadores a pensar sobre la condición humana.

En resumen, el Renacimiento Cultural fue un movimiento histórico caracterizado por la crítica a los valores medievales y por la revalorización de los valores de la Antigüedad.

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