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Contaminantes del agua

Contaminantes del agua (ecología)

La industria es, sin duda, el sector de actividad más contaminador del agua. En los circuitos de producción, el agua es utilizada como disolvente o reactivo químico, en el lavado (con adición de detergentes), en la limpieza en seco y en la refrigeración, acabando forzosamente por contaminarse, y de tal manera que se vuelve impropia para todos los propósitos.

Con elevadas cargas orgánicas, químicas y sustancias tóxicos y, por eso, extremadamente venenosa, esa agua es lanzada, directa o indirectamente, en los ríos, lagos y embalses, donde provoca graves desequilibrios ecológicos, con la muerte de numerosas especies acuáticas y de anfibios. Por otro lado, infiltrándose en el suelo, va a contaminar el contenido de las aguas subterráneas, cuyas consecuencias para la salud pública son fáciles de adivinar.

Cabe señalar que, aunque la contaminación de un río o arroyo puede combatirse eficazmente en unos pocos años, las aguas subterráneas, que se renuevan muy lentamente, pueden quedar contaminados por decenas o incluso cientos de años.

En los países industrializados, como Estados Unidos, Francia, Alemania, Bélgica, Italia, Reino Unido y otros, muchos ríos y lagos y sus márgenes constituyen auténticas fosas a cielo abierto. Con un fuerte contenido de cianuro, amonio, nitratos, detergentes y otros componentes químicos, se volvieron biológicamente muertos, ya que la vida es inviable en esos medios acuáticos.

El uso masivo de fertilizantes químicos y pesticidas en la agricultura moderna ha desencadenado, además de la contaminación del suelo, la degradación de los recursos hídricos, tanto superficiales como subterráneos.

Las aguas de las lluvias y de irrigación conducen parte de esos productos para los ríos, lagos y embalses, donde provocan grandes perturbaciones o incluso la muerte de los seres vivos por la ingestión del agua envenenada. Por otro lado, y como también ya destacamos, por la infiltración de esos productos en el suelo ellos pueden alcanzar otros cursos de agua, degradando así las aguas subterráneas y desencadenando en problemas graves para la vida.

La ganadería moderna y aves de corral también componen fuentes de contaminación. Residuos, sustancias químicas componentes de la alimentación para el animal (por ejemplo, hormonas), sangre y trozos de vísceras de los mataderos y los detergentes utilizados en el lavado de pocilgas, establos y cuadras, son liberados en los efluentes sin un tratamiento adecuado contaminando también aguas superficiales y subterráneas, más allá de un olor desagradable que se extiende a la atmósfera.

Contaminación doméstica

Las actividades domésticas y hoteleras (hoteles, albergues, pensiones, residencias…) son también fuentes importantes de contaminación del agua, especialmente en zonas de fuerte concentración urbana.

Cargadas con grandes cantidades de materia orgánica, nutrientes y microorganismos, las aguas residuales son también frecuentemente liberadas, sin tratamiento previo, en los ríos, lagos y embalses, lo que constituye una peligrosa amenaza para la salud de las poblaciones.

Las aguas de los ríos son constantemente afectadas por los contaminantes excesivos derramados y desechados en estas aguas. Los materiales contenidos en el agua procedente de los centros urbanos están cargados de sustancias que pueden contribuir para la aparición de huevos de parásitos, hongos, bacterias y virus que ocasionan enfermedades como el tifus, la tuberculosis, la hepatitis y el cólera.

Salinización

Los recursos hídricos utilizables pueden ser superficiales (ríos, lagos, embalses, presas, etc.) o subterráneos (manantiales naturales, minas, pozos y perforaciones). Pero en general, la mayor parte del agua potable que se consume en el mundo es de origen subterráneo.

Es precisamente en el nivel de los recursos subterráneos que se coloca la mayor dificultad de abastecimiento de agua potable.

Por otra parte, cuando el nivel freático (subterránea) cae más allá de un cierto límite, se produce la llamada intrusión salina, es decir, la entrada de agua salada en las aguas freáticas, lo que la hace impropia para su consumo. La salinización de las aguas subterráneas es particularmente frecuente en las zonas bajas del litoral, aunque ocurra también en zonas donde el subsuelo es rico en determinados minerales ricos en sodio y color, como es el caso de la halita (sal de roca).

Por este fenómeno, en las zonas litorales muchos acuíferos se han vuelto inútiles debido a la intrusión salina.

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