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Carbohidratos o glúcidos

Carbohidratos o glucidos

Los diferentes tipos de alimentos que comemos en nuestras vidas diarias contienen moléculas químicas que son responsables de nuestra nutrición y, en consecuencia, el mantenimiento de la vida. Entre las principales moléculas que nos alimentan se dan: carbohidratos, vitaminas, lípidos (grasas), proteínas, sales minerales y agua.

En este texto, consideraremos cómo los carbohidratos tienen importantes funciones en nuestro cuerpo y, en consecuencia, la importancia de tenerlos de forma equilibrada en nuestra dieta. Pero primero, veamos cuál es su constitución química.

Constitución química

Los carbohidratos o hidratos de carbono, como su nombre indica, están constituidos por carbono, hidrógeno y oxígeno. Son compuestos que tienen varios grupos del oxhidrilo (OH ─) y grupos aldehído o cetona, es decir, contienen la función mixta polialcohol-aldehído o polialcohol-cetona, o puede ser compuestos que se someten a hidrólisis y se transforman en compuestos de ese tipo.

Los carbohidratos son también conocidos como azúcares, porque el azúcar común (sacarosa) pertenece a esta clase. Sin embargo, no es correcto llamar así a todos carbohidratos, porque hay otros compuestos en este grupo que no son dulces, como el almidón.

Otra nomenclatura correcta de todos los carbohidratos es glúcidos. Otros compuestos que son hidratos de carbono son fructosa, lactosa, celulosa y glucógeno. Almidón, glucógeno y celulosa son polisacáridos, es decir, son la unión de varios monosacáridos, moléculas de hidratos de carbono.

Función en nuestro cuerpo

Su función principal es proporcionar energía que puede aprovecharse más fácilmente por el organismo, siendo que cada gramo proporciona aproximadamente 4.02 kcal.

La ausencia de carbohidratos en nuestro cuerpo puede llevar a enfermedades graves, porque provoca cambios en el metabolismo.
Por ejemplo, si hay suficientes carbohidratos para producir energía para el cuerpo, las grasas se utilizan para tal fin, que puede resultar en quema incompleta de grasa, produciendo toxinas que reducen el pH de la sangre (acidosis), llevando a la deshidratación y el desequilibrio de sodio. Los síntomas que una persona que ingiere pocos carbohidratos pueden ser: sentimiento de debilidad, razonamiento lento, mareos, desmayos, entre otros.

El exceso de carbohidratos es malo, porque puede llevar a la obesidad y, como se mostrará más adelante, la persona puede también desarrollar algunas enfermedades, como la diabetes.

La glucosa es un carbohidrato indispensable para nuestro organismo, porque mantiene la integridad funcional del tejido nervioso y suele ser la única fuente de energía del cerebro. Si su concentración en la sangre es demasiado bajo, esto puede conducir a un estado de hipoglucemia en donde la persona necesita recibir dextrosa. Ahora si la concentración de glucosa en la sangre es demasiado alta, será un caso de hiperglucemia y la persona puede desarrollar diabetes, necesitando recibir insulina.

La celulosa ayuda en la producción de saliva y jugos gástricos, resultando en un correcto funcionamiento del sistema digestivo. Además, la celulosa sirve como un medio para el desarrollo de bacterias beneficiosas para nuestro cuerpo y ayuda en la eliminación de las heces. Cómo la celulosa mejora la función intestinal, ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer, como el intestino y el estómago. Se recomienda la ingesta diaria de 15 gramos por día.

El almidón se descompone por el organismo en glucosa y glucógeno, lo que permite el almacenamiento de energía. Para aquellos que practican ejercicios, el glucógeno almacenado en los músculos es la principal fuente de energía. Ya el glucógeno almacenado en el hígado puede ser rápidamente convertido en glucosa y transportado por la sangre para satisfacer las necesidades energéticas del cuerpo.

Fuentes de carbohidratos en la dieta

  • Pulpa: cáscara de frutas y verduras.
  • Celulosa: cáscara de frutas y verduras
  • Almidón: cereales, como trigo, avena, arroz y maíz; en las galletas, panes y pastas; en raíces y tallos, como yuca, patatas y ñame; en legumbres, verduras, frutas y semillas, tales como lechuga, rúcula, cebolla, tomate, entre otros. En general, la pasta y los cereales son fuentes de almidón.
  • Sacarosa, fructosa y glucosa: alimentos ricos en azúcares (frutas, miel y dulces).
  • Lactosa: su principal fuente de producción es la leche. Sus derivados, como yogurt y queso, tienen muy poca lactosa.
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