imagen Enciclopedista

#Enciclopedista

Información académica

Pintura barroca en Italia

0 DE 0 VOTOS
Fran GarcíaFran García

Pintura barroca

En Italia, la pintura, escultura y arquitectura barrocas progresaron a partir del manierismo. Este cambio fue consecuencia del Concilio de Trento en 1563, que demandaba un arte capaz de instruir y suscitar la piedad a través de la austeridad.

Entre los primeros y más prominentes artistas que acometieron la reforma sistemática del manierismo están los Carracci. Annibale Carracci, su hermano Agostino y su primo Ludovico fueron los tres artistas boloñeses que tuvieron mayor divulgación en Roma, el centro artístico más destacado de la fase.

Annibale, célebre ya en Bolonia por su pintura al fresco, llegó a Roma en 1595 para pintar la bóveda del salón-galería del palacio Farnesio (1597-1600). Fue su obra más destacada, y constituyó un punto clave para la evolución ulterior del clasicismo barroco, del que Annibale fue el destacado precursor. El éxito de este estilo atrajo a artistas como Guido Reni, Domenichino y Francesco Albani, discípulos de los Carracci en Bolonia. Otros clasicistas, como los pintores franceses Nicolas Poussin y Claudio de Lorena, aparecieron del extranjero para trabajar en Roma. Igualmente Caravaggio se desplazó a Roma, donde encontró en Annibale Carracci a su contrincante más destacado. Obras como La vocación de san Mateo y el Martirio de san Mateo (c. 1599-1600, iglesia de San Luis de los Franceses, Roma) fueron bien acogidas, convirtiéndose Caravaggio en el maestro de toda una escuela de naturalistas barrocos. El naturalismo se propagó durante las dos iniciales décadas del siglo XVII gracias a otros pintores italianos como Orazio Gentileschi, su hija Artemisia, Bartolomeo Manfredi y Battistello, y después gracias a los extranjeros que fueron a trabajar a Italia, como el francés Valentin de Boulogne, el holandés Gerrit van Honthorst y el español José de Ribera, llamado el Españoleto. A pesar de que con menor relevancia en la Italia ulterior a 1630, el naturalismo mantuvo su grande influencia en algunas zonas de Europa a lo largo de todo el siglo XVII.

Otro momento clave en la historia de la pintura barroca tuvo lugar a finales de la década de 1620. Algunos artistas pretendieron insertar un efecto monumental en sus obras a partir de la representación de espacios ilimitados (ilusionismo). Una de las iniciales obras maestras de este pleno barroco fue la Asunción de la Virgen (1625-1627) que Giovanni Lanfranco pintó en la inmensa cúpula de la iglesia de Sant’Andrea della Valle en Roma. A pesar de que este fresco tuvo su precedente en los techos renacentistas que Correggio pintó en Parma, soprendió a los seguidores de la fase por sus exuberantes trampantojos. Las obras de Lanfranco en Roma (1613-1630) y en Nápoles (1634-1646) fueron elementales para el avance de este tipo de pintura en Italia.

La pintura al fresco de bóvedas y techos mediante la producción de anhelos perspectivas y grandes escenas unitarias vistas de abajo a arriba fue una técnica muy empleada por los pintores del pleno barroco. Pietro Berrettini, llamado Pietro da Cortona, la manejó de manera sorprendente en obras como los techos del gran salón del palacio Barberini en Roma (1633-1639). Otras muestras se hallan en la obra de Giovanni Battista Gaulli, llamado el Baccicio, como la Adoración del nombre de Jesús (1676-1679) que pintó para el techo de la nave mayor de la iglesia del Gesù en Roma, y en la de Andrea Pozzo, como la Entrada de san Ignacio en el paraíso (1691-1694), ubicada sobre la nave mayor de la iglesia de San Ignacio en Roma, en un alarde de perspectiva que finge arquitecturas en prolongación de las reales, y llega a simular incluso una gran cúpula que no existe. Este género de pintura, que reclama grandes conocimientos matemáticos, recibió el nombre de cuadratura.

image_pdfimage_print
Otros artículos en el blog
Otras materias disponibles
Contenidos recomendados