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Consejos para estudiar mejor.

Mejora tu productividad escolar buscando aficiones

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Mejora tu productividad escolar buscando aficiones

Cuando estaba en exámenes de fin de curso, pase por toda la angustia básica que supone la evaluación de las pruebas finales: más estudio, menos descanso, crisis de nervios por no entender algunos conceptos…Lo normal. En algún punto de esa jornada sufrida, percibí la importancia de tener algunos momentos para mí donde podía hacer actividades ociosas, totalmente desvinculadas de mis obligaciones. Para mí, el camino elegido fue la lectura.

En esos momentos, me quedé un poco desconectado de los exámenes y notas de corte y pude sumergirme en otro mundo. Después de una buena sesión con mis libros, me sentí con mayor fuerza, más feliz, menos tenso y con mayor disposición a volver a estudiar. Es justamente eso que vengo a recomendar en esta publicación: practica hobbies que te dejen feliz. Las aficiones cumplen un papel fundamental en tu año de estudios e incrementan – y mucho – su productividad. Continúa leyendo para averiguar por qué.

Beneficios de tener aficiones

Entre los estudiantes, hay una costumbre más o menos recurrente de pensar: ‘Lo puedo soportar’. Por eso es común aquellos que se preparan para pruebas académicas definitivas pasen todos los días haciendo ejercicios y revisando contenidos, parando apenas para comer y descansar. Lo que probablemente ya sabes es que sobrecargar de esa manera no es nada recomendable, al contrario – puede provocar el efecto contrario del deseado. Vivir apenas para estudiar incrementa el nerviosismo, el cansancio y no deja al cerebro la posibilidad de recuperarse para conseguir retener mejor las informaciones estudiadas.

Podemos comprobar entonces la necesidad de abstraer el cerebro de vez en cuando. Pero eso no significa despachar todos los apuntes y libros y pasar horas frente al televisor o revisando Facebook, las actividades de distracción deben tener sustancia y estímulos a la creatividad para impulsar la productividad y ejercitar el cerebro de otra forma. De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Occupational and Organizational Psychology (Revista de Psicología Ocupacional y Organizacional, en traducción libre), llevada a cabo con los trabajadores que tenían aficiones creativas (como la fotografía, costura, cocina), quienes se dedican a estas actividades extra se desenvuelven mejor, felices y tranquilas, y tienen un mejor desempeño en el trabajo.

Así que toda la idea de mantener un hobby debe tener como fundamentos básicos la distracción, el descanso y, principalmente, alimentar el cerebro con información diferente a los estudios de rutina. Por lo tanto, no se trata simplemente de ‘vaciar’ la cabeza sino de abrirla a una actividad placentera, dejando que ella ocupe su mente durante ese tiempo. Además de eso, el hobby puede ayudarte a percibir que hay vida fuera de los exámenes (si, eso es importante), y que tienes habilidades, gustos e individualidades que te hacen sentir más que un estudiante.

Por lo tanto, tener en cuenta que un hobby es una forma de inversión en uno mismo, tanto porque evita que tengas una crisis de agotamiento, libera del estrés, mejora tu creatividad, abre tu mente y, por supuesto, te ayuda a aprender cosas nuevas. Veamos algunos consejos de actividades que puedes hacer y cómo ellas te ayudan a sentir mejor, quedar más dispuesto y aprender más, todo en un solo paquete.

1. Ejercicio físico

Puede ser desde ir al gimnasio hasta apuntarse a clases de baile, fútbol, natación, lucha, lo que sea. La práctica de deportes mejora la circulación, oxigena el cerebro y libera serotonina y la dopamina, neurotransmisores que producen sensación de bienestar, relajación y felicidad.

2. Lectura y escritura

¿Hay distracción mejor que la lectura? Leer proporciona una sensación de viajar sin salir del lugar, óptima para quien necesita justamente eso. También reduce el estrés y hace experimentar vivencias diferentes. Como complemente, escribir emociones y experiencias personales (puede ser un diario o un blog) ayuda a lidiar con sentimientos, organizar la mente y comprender mejor el mundo que te rodea.

3. Trabajos manuales

Pintura, dibujar, hacer manualidades, artesanías, fotografía, diseño digital…son excelentes actividades para desarrollar la creatividad, por supuesto. Pero más que eso, son un incentivo para aprender siempre más, nuevas técnicas, nuevos enfoques, lo que te hace siempre quiere perfeccionar tus habilidades.

4. Tocar un instrumento musical

Tocar un instrumento musical es de las actividades más elaboradas que existen. El aprendizaje de la música aumenta la capacidad de concentración, produce sentimientos y emociones complejas y es un gran ejercicio cognitivo para el cerebro. Después de todo, ¿quién no se deja llevar por su música favorita para terminar siendo transportado hacia otro lugar?

5. Cocinar diferentes recetas

La cocina es también un trabajo manual relajante. Si esta es su afición, prueba diferentes recetas, las que nunca has probado. Circulan muchos vídeos en Internet con recetas fáciles y realmente emocionantes que poner en práctica. Así, desarrollarás tu sentido de la creatividad y, además, tu capacidad de hacer varias tareas al mismo tiempo y coordinarlas para ser finalizadas en determinado momento.

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