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Herencia artística africana

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Arte africa

La tradición artística africana engloba la escultura (en forma de figuras y máscaras), la arquitectura (especialmente estructuras de tipo doméstico), el mobiliario, la cerámica, los tejidos y las gemas. La ornamentación corporal (que entiende pinturas, peinados, tocados y tatuajes, o incisiones) y las pinturas (en edificios y ropas) forman igualmente una parte destacada del patrimonio artístico africano.

1. Materiales

Los materiales más comúnmente empleados son la madera, las fibras textiles, el metal (especialmente bronce, hierro y oro), el marfil, la arcilla, la tierra y la piedra. Las formas de representación dentro de cada elemento varían desde un relativo naturalismo a la abstracción absoluta, con unos estilos artísticos en consonancia con la tradición estética establecida en cada área cultural. En el arte africano se presta una considerable atención tanto al mantenimiento de las formas artísticas convencionales dentro de una cultura, como a la estimulación de la inventiva y la innovación dentro de los parámetros de cada tradición artística.

2. Artistas

Los artistas africanos trabajan en términos generales como especialistas, recibiendo su instrucción y instrucciones de otros artistas ya consolidados que viven en sus mismas comunidades o extensiones culturales. En ciertos reinos antiguos, como el de Benín en Nigeria, la formación de los jóvenes artistas era controlada por destacadas y activos sindicatos. Entre los cercanos yoruba se fueron desarrollando escuelas de artistas a partir de conjuntos familiares locales. Frecuentemente la profesión artística se vio como algo hereditario, pasando el talento de descendencia en descendencia, y relacionando numerosas veces la inventiva y el éxito a cualidades divinas tomadas de los ancestros. Entre los pueblos dogones y bambara de Malí, por este motivo, todos los escultores fueron seleccionados de entre un antiguo conjunto de herreros con tradiciones endogámicas (casamientos entre los diferentes miembros de la familia). El lugar de trabajo y los materiales empleados fueron igualmente elementos destacadas para el artista durante el proceso autor. Frecuentemente éstos fueron controlados por severas medidas y prohibiciones de carácter religioso.

3. Estéticas

La crítica social fue parte fundamental de la tradición artística de numerosas culturas africanas. Estudios estéticos llevados a cabo por artistas y críticos de África indican una deliberada atracción por la abstracción. De este modo, por ejemplo, entre los yoruba de Nigeria los cánones de belleza de una escultura descansan sobre diversos elementos expresamente no figurativos. Entre éstos están: la expresividad, aun en el momento en que para ello haya que recurrir a la distorsión de las proporciones; la pureza, que implica juventud y buena salubridad; la simetría, con exclusión de conductas o posturas más naturales; el aspecto efébico, que es la representación idealizada de cada personaje en su edad juvenil; la tersura, sugiriendo de nuevo la idea de lo joven y sano, carente de imperfecciones físicas; y la hipermimesis, remarcando los caracteres generales más que las representaciones fidedignas y exactas de la realidad.

En algunas culturas africanas se admitieron modelos estéticos intencionadamente distorsionados para representar personajes de conducta antisocial. Los ibo e ibibio de Nigeria, por ejemplo, hicieron máscaras imitando horrendos y morbosos monstruos de facciones asimétricas para representar con ellas a los individuos revoltosos, malos o amenazadores. Estas máscaras solían compararse asiduamente con otras de mayor belleza y factura estética, en las que se retrataba a los personajes disciplinados, buenos o sosegados de la tribu.

4. Mecenazgo

El mecenazgo, como los condicionamientos estéticos, desempeña un destacado papel en la producción de arte africano. Los soberanos y cortesanos tienen específico relevancia a este en relación por sus continuos requeridos artísticos para el montaje de representaciones públicas, cultos religiosas y exposiciones. En arquitectura, los palacios de los soberanos que habitaron en Nigeria (yoruba, Benín), Ghana (akan), Camerún (bamileke, bamum) y Zaire (quba, mangbetu) se hallan entre los más bellos y ricamente ornamentados de toda África. Los costosos materiales puestos a disposición de los mandatarios (marfil, bronce, oro, abalorios y terciopelo) tienen una holgada divulgación en las artes promocionadas por estas cortes reales. Entre los objetos artísticos responsables por la realeza se hallan los cetros, báculos, cetros, espadas, coronas, esculturas conmemorativas y vajillas.

Otra fuente destacada de mecenazgo para el arte africano fueron las numerosas asociaciones de hombres y mujeres desarrolladas dentro de las correspondientes comunidades para manejar los asuntos sociales y políticos, así como igualmente los religiosos. Las aún imperantes asociaciones de hombres poro de la etnia dan y sus residentes de Liberia y Costa de Marfil son ejemplos característicos de este tipo de mecenazgo artístico. Los poro fueron quienes encomendaron numerosas de las máscaras y esculturas figurativas encontradas en esta región.

Dentro de cada comunidad hubo además asociaciones de carácter más gremial, integradas por diferentes miembros conformes sus edades y trabajos, convirtiéndose igualmente en destacados patrocinadores de arte africano. Ejemplos de obras artísticas encargadas por estas asociaciones los podemos encontrar entre los bambara (Malí) y entre los ibo y los ejagham (Nigeria). A veces cada grupo o gremio poseía su propio distintivo. Entre los ejagham, las máscaras de las sociedades cazadoras venían caracterizadas por formas animales, y los asuntos de deformidad humana han brotado asociados con bastante frecuencia a máscaras guerreras; las imágenes de mujeres se emplearon por norma general para las asociaciones femeninas.

La religión y sus diferentes organizaciones de culto fueron igualmente destacados patronos para el arte africano. Los objetos artísticos no fueron únicamente un constituyente destacado de los altares y capillas, sino que igualmente ejercieron un destacado papel en las múltiples procesiones de carácter religioso que se hacía en las desemejantes tribus. Entre los yoruba de Nigeria, los cultos relacionados a las notorios deidades: Shango (trueno), Obatala (hacetividad), Oshum (agua), Ifa (conocimiento), Yemoja (brujería), Eshu (sabiduría) y Odudua (tierra), tuvieron un extenso repertorio de maneras artísticas asociadas a ellos, como figuras, máscaras, cerámica, tejidos y gemas. Aquí, como en otras partes de África, las piezas artísticas empleadas en relación con el culto al que representan, se han referido, por norma general, a través de su iconografía, materiales, estilos y modos de fabricación.

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