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Autoritarismo en los niños

Autoritarismo con niños
El autoritarismo es un estilo de educación parental en el cual las reglas son aplicadas por los padres de una forma rígida, y no hay espacio para cualquier negociación. Cuando aquí se refiere al autoritarismo de los niños, lo que está en cuestión es el hecho de que ellos quieren también imponer sus deseos y reaccionar negativamente cuando son contrariados. Las rabietas son manifestaciones típicas de los niños cuando se enfrentan a conductas frontalmente opuestas por parte de los adultos.

Alrededor de la edad de ocho meses, especialmente si el niño ya ha comenzado a gatear – y teniendo por tanto mayor autonomía – el bebé puede comenzar a probar sus límites con su entorno. Si los padres recusan, el niño se verá más atraído a repetir el comportamiento que sirve como objeto de represión. Esta actitud de los niños genera frecuentemente sentimientos de frustración y de desánimo por parte de los padres, porque, por un lado, tendrá que soportar la imagen de inocencia que estos tenían de ellas y, por otro, van a tener que soportar la irritación de los hijos contra ellos, lo que no es tarea nada agradable.

Siendo así, ¿por qué todos los niños intentan poner a prueba a sus padres? En realidad, lo que los niños buscan comprender con ese comportamiento es si los padres dirán siempre no o si dirán ‘no’ en determinados contextos; si utilizaron el ‘no’ apenas cuando el niño está solo o si lo harán cuando esta permanezca con alguien, si el ‘no’ será siempre ‘no’ o si podrá pasar a ser un ‘si’ al final de alguna insistencia.

A pesar de imponer límites ser una tarea a veces desgastadora y pesada, ya que exige repetición y paciencia, ella es fundamental para promover la capacidad de auto-control del niño, a medida en que le ayuda a establecer sus propios límites. Si los padres establecieron límites firmes más cariñosos desde los primeros años de vida, ayudarán también a reconocer sus sentimientos y aquello que les está subyacente, a tener la percepción de los sentimientos de los otros, a desarrollar un sentido de justicia e incluso descubrir la alegría de dar y hasta hacer sacrificio a favor del bienestar de los otros.

Para que todo este proceso sea simplificado, es esencial que las reglas sean claras y coherentes y se adapten a las capacidades y necesidades de cada niño. También es importante que ambos padres estén de acuerdo con las normas establecidas y realicen evaluaciones periódicas y revisiones de esas mismas normas y expectativas, ya que, a medida que el niño crece, será necesario ajustar algunas de ellas.

Según Selma Fraiberg, experta en desarrollo infantil, ‘un niño sin disciplina es un niño que no se siente amado’. Por esta razón, se debe enfrentar el ‘autoritarismo’ de sus hijos con determinación, porque sólo de esta manera les ayudará a crecer de una manera sana.

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