Amputación

Amputación, ablación, comúnmente a través de cirugía, de una parte externa del cuerpo, en específico una extremidad o parte de ella. La amputación puede ser necesaria en caso de traumatismos muy graves; en diabéticos, tras el fallecimiento o necrosis de la extremidad por gran déficit de circulación sanguínea, y en casos de fallecimiento tisular de la extremidad por una infección (gangrena), congelación, quemadura o arteriosclerosis (obstrucción de las arterias). La amputación de una extremidad igualmente puede ser necesaria para soslayar la diseminación de un cáncer que se haya ocasionado en ella (habitualmente del tipo llamado osteosarcoma). En definitiva, la amputación se precisa en el momento en que una parte del cuerpo está muerta o muriéndose. Algunos pacientes siguen teniendo sensaciones penetrantes en el área del miembro amputado, este fenómeno se denomina miembro fantasma. Esto se debe comúnmente a la contusión de las fibras inquietas que inervaban esa zona.

En los últimos años se están desarrollando técnicas que permiten la reimplantación de integrantes o partes de integrantes seccionados: estos procedimientos apenas son aplicables en aquellos casos en los que la sección es limpia, con el mínimo traumatismo de los extremos de la contusión y con la menor contaminación bacteriana posible. La cirugía se encarga de la «reconexión» de vasos y nervios seccionados con microcirugía, sutura de tendones y músculos, y osteosíntesis o fijación de los huesos. A pesar de aplicarse apenas en casos muy seleccionados, los resultados no son del todo confortables, puesto que la recuperación funcional de la extremidad, en especial aquellas funciones dependientes de los nervios (tejido con mínima aptitud de reparación), rara vez se alcanza y queda un miembro inerte, insensible e inclusive doloroso.

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